Soy tranquilo, pero…

Me considero bastante tranquilo al volante, o por lo menos eso es lo que intento cada vez que arranco el coche en el aparcamiento, pero en cuanto salgo a la vía pública siempre habrá quien consiga sacarme de mis casillas. A veces es el propio mando de apertura del portón (empezamos bien…) pero no es menos cierto que la conducta de muchos conductores es vergonzosa.

escena2Hay “hazañas” de los conductores que ya no me afectan tanto. Es triste y vergonzoso reconocerlo, pero por ejemplo la falta de señalización de una maniobra con los intermitentes ya no me preocupa. Quizás sean los años que llevo ya en Barcelona que uno se acostumbra a todo, incluso a ver como los conductores circulan por rotondas como la plaza de España o la de Francesc Macià sin que la policía local haga nada por evitarlo o, como se dice ahora, sin que la policía haga una campaña de sensibilización. Al final, cuando ya me he hartado de tocar el claxon y sufrir por mi coche y por mi integridad física, no hay nada como confiar en un buen seguro a todo riesgo y, los que somos cristianos, en la Providencia.

Sí me molesta un poquito los payasos segundones de los semáforos que tocan el claxon incluso antes de que la luz verde del semáforo llegue a excitar los conos de mi retina. En estos casos mi tranquilidad se multiplica y mi aceleración es equivalente a la que usan para engañarnos en la homologación del consumo de carburante.

scaleSin embargo hay algo que sí que me puede llegar a enervar por la peligrosidad que representa: los frenazos en vías rápidas en cualquiera de sus dos vertientes:

Por un lado están aquellos frenazos que se pueden ver cuando nos aproximamos a un radar. Siempre hay el chachi que va a toda caña y justo cuando se acerca a la altura del control de velocidad frena como un poseso, en ocasiones incluso más de lo necesario, generando un incómodo efecto acordeón que ralentiza la circulación.

Por otro lado están esos frenazos que se generan en vías rápidas, en la proximidad de las salidas ligeramente saturadas. Esto es debido a que siempre hay el espabilado que ve que la salida está colapsada pero en vez de ponerse a la cola como hacemos los demás sigue avanzando por el carril inmediatamente contiguo a velocidad anormalmente reducida en búsqueda de un hueco para meterse.

Más problemáticos son los conductores que circulan por los carriles más alejados de las salidas y que pretenden ir a toda velocidad hasta el último momento, aprovechando cualquier hueco para tomar la salida. Esto es aún más peligroso no sólo porque en la gran mayoría de las ocasiones no los vemos hasta que no los tenemos encima haciendo alguna payasada sino que ellos mismos son los que juegan el tipo realizando una maniobra compleja que aglutina varias maniobras más sencillas que realizadas con más tranquilidad y previsión no tienen por que representar ningún tipo de peligro.

No puedo insertar un vídeo que me impacta mucho y que viene a demostrar lo que acabo de decir porque WordPress sólo deja hacerlo a los que pagan 100€ al año, pero os dejo ENLACE y os digo que el vídeo es fuertecillo. También os digo que la única ocupante del Ford Focus logró salvar su vida.

tumblr_inline_o35sqa52xW1u0r39l_500Por último, otro grupo de conductas repugnantes y que de veas que parecen tan asquerosas como inhumanas, son los mirones que se acercan allá donde haya habido un accidente de tráfico.

No es lo mismo ser testigo de un accidente que mirón en un accidente, máxime cuando no vas a prestar ninguna clase ayuda ni vas a llamar a los servicios de urgencia. Y mucho peor que esto es cuando te conviertes en mirón al volante: no sólo pierdes la concentración sobre la conducción sino que además ralentizas la marcha del resto de usuarios de la vía pública incluso pudiendo llegar a organizar otro incidente.

Además, no nos engañemos. Tanto cuando somos mirones en directo o cuando son los servicios informativos los que nos conviernten en mirones movidos por el morbo de la desgracia ajena somos capaces de sentir pena y solidaridad pero sólo por unos minutos. Luego se nos olvida todo y son muchos los que a los quince minutos ya están poniendo en juego su vida y la de los demás en peligro.

¿¿¿Tanto cuesta ser un poco más tranquilos al volante???

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