La vida en la gran ciudad

Hace ya casi diez años que cruce España para cambiar mi residencia desde una zona tranquila de Asturias al centro de una ciudad grande como es Barcelona. Diez años dan para mucho, pero en lo que se refiere al “uso y costumbres” de ciertas normas de educación vial o simplemente de educación cívica aún no consigo acostumbrarme…

Lo primero que me llamó la atención es Barcelona, y no es una percepción sino algo constatado con más personas, es la excesiva estrechez de los carriles en grandes vías urbanas de circulación; calles como Aragón o como Roger de Llúria ofrecen al conductor unos carriles ridículos y sumamente ajustados que hacen que cualquier vehículo pesado ocupe dos carriles (en vez de uno). Si a esta estrechez le sumamos la impunidad con la que circulan por Barcelona colectivos como los autobuses urbanos, taxistas o motoristas, sin ningún problema por parte de ellos a la hora de cambiar de carril esté libre o no, hace que seamos muchos los que evitemos muchas calles. Yo por ejemplo, evito como sea la avenida Diagonal porque los carriles son estrechos, los autobuses y los taxis hacen lo que les da la gana, las motos circulan deliberadamente entre dos carriles y los que nos gustan respetar el límite de 50km/h no somos bienvenidos.

Y claro, ponerse nervioso al volante es peligroso en términos de seguridad vial y de calidad de vida, pero más peligroso aún es intentar aparcar. En superficie casi no hay aparcamientos y cuando aparece uno, cualquier forastero se sorprende de los precios y amplios horarios de las zonas reguladas. Si por el contrario se busca un aparcamiento privado, hay que estar preparado a pagar, dependiendo de la zona, hasta 5€ por la hora, y eso si después de aparcar eres capaz de salir del coche, porque la estrechez de muchos aparcamientos es también preocupante. Claro que aquí interviene la mala educación de muchos conductores a la hora de aparcar y el poco cuidado que tiene a la hora de ocupar sólo una plaza. Llegados a este punto me pregunto por qué los vehículos que ocupan dos plazas no pagan realmente dos plazas. De qué sirve tanta cámara y tanta “vigilancia” en los aparcamiento de Barcelona si luego nadie hace nada para que los coches ocupen sólo una plaza. Además, si te roban en el coche o te dan un golpe dentro de los aparcamientos, tampoco nadie hará nada…

No me voy a comparar con el Fraggle Viajero, pero mi “respeto” a los aviones ha hecho que haya visitado varias ciudades europeas con mi coche y de veras que me haya sorprendido tanto por la calidad de los aparcamientos en lo que se refiere a señalización, iluminación y limpieza como por el precio, aspectos en los que les da mil vueltas a cualquier aparcamiento de Barcelona, y es que hay que tener en cuenta que además de poder dejar el coche en una plaza, hay que poder abrir las puertas para bajarse del coche…

Con las zonas de aparcamiento vigilado pasa lo mismo. Vale que lo de pagar a cambio de nada se está extendiendo de una forma imparable, pero es que en muchas ciudades hay zonas de aparcamiento regulado que son gratuitas y que se controlan simplemente con un reloj horario.

Uno se compra el reloj horario que cuesta menos de 5€ y te dura para toda la vida y cuando aparcas el coche marcas la hora de llegada y tan sólo tienes que estar pendiente del tiempo máximo que puedes estar aparcado. Hay zonas donde no se puede estar más de media hora y hay otras donde se puede estar hasta doce horas. Eso sí, siempre de forma gratuita. Será que los ayuntamientos donde se puede pagar gratis son más tontos que el de Barcelona??? Personalmente creo que no…

Hay otro detalle que me llama la atención entre los coches aparcados en superficie en Barcelona y es la gran cantidad de tarjetas azules de discapacitados que se usan para aparcar gratis. Tengo entendido, y así lo he visto en la oficina virtual del ayuntamiento de Barcelona, que estar tarjetas son personales e intransferibles, pero sin embargo veo que hay un gran número de conductores que las usan de manera un tanto fraudulenta gracias en parte al escaso control que de estar tarjetas se hace desde las administraciones públicas.

Otra cosa que me gustaría preguntar al ayuntamiento es si el dejar a alguien dentro del coche o cerca exime del pago de la zona azul. Me resulta curioso ver cómo coches que no han pagado la zona azul no son multado simplemente porque está el conductor dentro haciendo sudokus mientras su acompañante está comprando el el supermercado. De veras que me he leído varias veces la normativa de las zonas de regulación de aparcamiento y en ningún sitio he visto que un coche ocupado esté exento de pagar la zona azul.

Una vez que, de una forma u otra, has conseguido deshacerte del coche y empiezas a pasear descubres que… en Barcelona no se puede pasear!!!

Algo que nunca había visto y que a los barceloneses les encanta hacer en las aceras es aparcar la moto o circular con la bicicleta. No hace falta caminar más de cinco minutos para ver como las aceras están ocupadas de todo tipo de automóviles.

Lógicamente todo evoluciona y la picaresca también. La última moda, cuando hay trafico denso, es que las motos se suban a la acera cuando comienza el atasco y bajen en el paso de peatones, si ningún reparo ni en circular por al acera, ni en sobrepasar la línea de detención ni en detenerse encima del paso de peatones y eso cuando se detienen y no se saltan el semáforo en rojo.

Claro que cuando hay tráfico denso, hay otro detalle que me saca de quicio: aquellos conductores que no respetan los cruces y se quedan detenidos bloqueando el paso perpendicular.

Bueno, debo reconocer hay algo que me enerva más, y son aquellos conductores que cuando tú decides parar antes de bloquear el cruce te hacen todo tipo de señales luminosas, acústicas… y corporales!!!

Otro punto a tratar son los papás y mamás que llevan a sus niños al cole y aparcan en zonas no permitidas hasta que sus retoños han cruzado la puerta del colegio. Mismamente la calle Roger de Llúria entre Consejo y Aragón. En este tramo la vía cuenta con tres carriles para la circulación más un cuarto reservado a los autobuses y taxis, excepto cuando llega la hora de entrar y/o salir los niños que se reduce a dos porque hay papis y mamis que aparcan sus coches tanto en el carril bus como en el carril de más a la izquierda. Pues esto pasa casa día laborable sin que la policía local haga nada porque una cosa es permitir un vehículo se detenga para dejar a los niños, darles un par de besitos y unos mimos, y otra cosa es que esta situación se prolongue cada día más de media hora cada vez que el colegio abre y cierra sus puertas.

Por último me gustaría saber qué pasa en Barcelona con los pasos de peatones. Por ejemplo, cómo se cruza la calle Aragón en hora punta??? Da igual que el semáforo esté en verde para los peatones e intermitente para los vehículos. Siempre, siempre, siempre habrá que estar pendiente de aquel conductor al que directamente no le apetezca detenerse. Y digo esto por no nombrar a los conductores que te “rejonean” con el coche o con la moto, refiriéndome a aquellos que en vez de parar sencillamente te esquivan de malas maneras y casi rozándote.

En este sentido cabe nombrar a los que no se detienen pero ya te piden disculpas por no parar. O sea, saben perfectamente que lo están haciendo mal, pero su soberbia les impide corregir una mala acción. Asombroso!!!

Ya para terminar me pregunto para qué sirven tantas cámaras y tantos radares. Es que se usan sólo para controlar la velocidad??? Es que el código de circulación tiene un sólo artículo y un sólo motivo de sanción??? Pues no señores, no.

El Código de Tráfico y Seguridad Vial editado por el Ministerio de Interior y la Dirección General de Tráfico, en su edición actualizada al 22 de julio de 2015 es un pedazo “pdf” de 972 páginas en el que, entre otras cosas, se detalla el Reglamento General de Circulación (paginas 57-196) con 173 artículos, cuatro disposiciones adicionales, tres disposiciones finales y cuatro anexos que todo conductor debe conocer y respetar.

Eso no quiere decir que todo el peso de la Ley debe recaer como siempre sobre los conductores. Con esto quiero decir que tanto el ayuntamiento como la policía local de Barcelona (o de cualquier ciudad) tiene que velar y favorecer la relación entre conductores, peatones y administraciones públicas para que sea lo más fluida y cómoda posible, pero también deben sancionar aquellas conductas que no se acojan a lo legalmente establecido para que los que sí respetemos el Reglamento General de Circulación tengamos una vida un poco más agradable.

Personalmente prefiero ver a conductores circulando a 55km/h por la Gran Vía que a conductores que no paran en los pasos de peatones o a motos circulando por al acera, pero parece que a las administraciones públicas les importa más recaudar que nuestra seguridad.

Con esto no quiero decir que hay que imponer ahora un estado policial en toda la ciudad. Se puede perfectamente hacer pequeñas campañas que tengan la correcta repercusión en las redes sociales para que los conductores sepan que hay un determinado comportamiento que en la ciudad de Barcelona no se permite y además se sanciona. Realmente no me parece que sea tan difícil y considero que ayudaría tanto a los ayuntamientos como a los cuerpos del Estado a ganarse la confianza y el aprecio de los ciudadanos.

Me gustaría decir pronto que sí he podido observar cambios en la conducta tanto de los automovilistas como de los peatones, pero mientras tanto habrá que seguir sufriendo los problemas de vivir en una ciudad grande, que no una gran ciudad.
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