Brucia la luna n’cielu

Después de días preguntando a amigos que se consideraban tan seguidores de la trilogía de Francis Ford Coppola como yo si les sonaba la frase “brucia la luna n’cielu” he llegado a la triste, pero real, conclusión de que a la gente le gusta hablar más que lo que debe… Cómo puede ser que un supuesto ferviente admirador de la saga El Padrino no reconozca la primera frase de la canción que tanto caracteriza a esta película y que tantas veces me han oído tatarear???

Ahora que ya os he explicado este título seguro que muchos de vosotros soltaréis esa famosa expresión: “Anda, es verdááá…!!!“. Pues sois todos unos farsantes. Lo siento pero es así.

Centrándome un poco en la película seguro que os acordáis del argumento y de cómo la mafia se iba introduciendo dentro del sistema político y policial de un país hasta gobernarlo desde la sombra. Seguro que os acordaréis también del final de la tercera entrega cuando se ve la decadencia que genera a Michael Corleone la muerte de su hija Mary (hija del director, por cierto), que es asesinada en la escalera del teatro Massimo de Palermo mientras suena la música que Carmine Coppola (padre del director, también por cierto) compuso para esa escena.

A que muchos habéis pensado que con la muerte de Michael Corleone se puede dar por acabada el poder de mafia??? Pues no, sigue existiendo y se llama taxi.

Entiendo que los taxistas puedan sentirse amenazados por el desarrollo de plataformas tipo Uber que puede poner en peligro el monopolio del servicio que ejercen. Lo que no puedo entender es porqué primero la Generalidad de Cataluña y después el propio Ministerio de Fomento se empecinen en querer multar de forma desorbitada a los usuarios de estas aplicaciones con una serie de argumentos tan estúpidos como rebatibles y contrarios a la Ley Comunitaria que sí permite la actividad de estas aplicaciones. Con la Ley en la mano, y siguiendo al pie de la letra la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres, nos encontramos ante el mayor misterio de nuestro tiempo.

Por poner un ejemplo tan radical como entendible, esta Ley viene a decir que si yo un sábado llevo a dos amigos de marcha y al final de la noche me dan dinero para cubrir los gastos de gasolina y/o peajes estoy infringiendo la ley. Si en vez de darme dinero contante y sonante me invitan a una copa debo suponer que es una retribución en especie y encima de infringir la ley me complican la declaración de la renta del año que viene…

La presión que han conseguido hacer el colectivo de taxistas es inaudito e intolerable en una sociedad democrática como pretende parecer la Española y el apoyo que han conseguido por parte de las distintas administraciones públicas no puede ser más que catalogado como una vergüenza que deja claro a los españoles las verdaderas “preocupaciones” del gobierno.

Entre las razones que dan los taxistas me llaman la atención la que hace referencia a los seguros contratados y a los impuestos que pagan, así que voy a ir por partes.

Yo tengo muy claro cuáles son las condiciones de los distintos seguros que tengo contratados para los coches que hay en casa y siento decir al colectivo taxista que, en caso de accidente, cubre a todos los ocupantes del vehículo. Sin embargo desconozco totalmente en que medida estoy cubierto cuando contrato un servicio de taxi.

En lo que respecta a los impuestos eso ya es otro cantar. Dejando de lado las cantidades que se llegan a pagar por el traspaso de una licencia de taxi, que no deja de ser un impuesto revolucionario instaurado por el mismo colectivo, la mayor parte de los conductores son autónomos. Qué quiere decir esto? Pues esto quiere decir que entre los muchos chistes malos sobre el pago de sus impuestos no intenten convencer a la opinión pública de que usan el taxi sólo y exclusivamente para su uso profesional y que desgravan sólo la parte proporcional de los gastos afectos a la actividad profesional. Porque es importante recordar al colectivo del taxi que la propia legislación que regula su actividad deja bien claro que los taxistas “tienen que cumplir todas las obligaciones de carácter fiscal, laboral y social exigidas para el desarrollo de su actividad“.

Una vez que he dejado claro que el carácter fiscal no lo cumplen, queda saber que pasa con el aspecto laboral:

Desde el aeropuerto de Barcelona a mi domicilio hay 17,6km y menos de 20 minutos a velocidad legal y cumpliendo con las normas. Este trayecto puede costarme entre 30 y 40€ de media. Y dejo claro que “de media” porque quizás por no haber perdido aún mi acento asturiano ha invitado a más de un taxista a enseñarme la ciudad llevándome por rutas muy discutibles a la hora de llevarme a mi domicilio. Sobra decir que a más de uno le he tenido que “sugerir” la ruta, sobre todo cuando a a altas horas de la madrugada se iban acercando peligrosamente hacía las rondas de la ciudad de Barcelona. En cualquier caso, por lo que se puede ver en Google, no soy el único a quien han intentado estafar. Esto demuestra que en una gran mayoría de taxistas tampoco cumplen con sus obligaciones laborales.

Un tema muy importante cuando se toma un taxi es valorar la calidad del servicio recibido y en este sentido sí que me gusta ser claro. Yo soy parlanchín, lo sé y lo reconozco, pero prefiero un taxista callado que uno que me levante dolor de cabeza, ya sea por su conversación o por ir escuchando Carrusel Deportivo a un volumen poco agradable.

Dentro de la calidad del servicio prestado, cuando se habla de un taxi, es muy importante el tipo de vehículo con el que se presta dicho servicio.

Nunca pediría un nivel en los taxis como el que hay en países como Alemania o Suiza pero tampoco me parece correcto que la tarifa sea la misma por hacer un trayecto en un Mercedes W212 (que tantos hay por Barcelona) o hacerlo en un Citroën Xantia o en un Renault 21 (que también hay por Barcelona). Y esto no es una cuestión de clasismo, sino más bien de lógica. Hay restaurantes baratos y caros, hay terrazas baratas y caras, hay colonias baratas y caras… Entonces, por que antes esa disparidad de vehículos no hay distintas tarifas? Bueno, voy a preguntarlo de otra forma. Con lo pesada que está la DGT con los coches de más de 10 años, por qué se permite que haya vehículos taxi con 20 años encima y más de 800.000km? De veras que no lo entiendo.

Por último me toca valorar la responsabilidad social del colectivo del taxi.

Tienen un mínimo de respeto hacía los demás usuarios de la vía? respetan las normas de circulación? Es más, se respetan entre ellos? La única respuesta correcta para estar tres preguntas es la que me hace pensar por qué tienen entonces tantos privilegios otorgados desde las administraciones públicas. Por poner un ejemplo, simplemente en el aeropuerto de Barcelona, cualquier particular que quiera ir a recoger a alguien, debe meterse obligatoriamente en el aparcamiento.
No sé, pero a veces pienso que la familia Corleone aún anda por ahí…
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