Todas tienen su límite

Desde hace años que se busca en España un mínimo de consenso para poder aumentar los límites de velocidad en autovías y autopistas: unos quieren los 130km/h; otros suben hasta los 140 km/h.

Los que estamos a favor tenemos las ideas bien claras respecto a este pequeño incremento de velocidad máxima permitida. Sin embargo, aquellos colectivos que están en contra, sobre todo asociaciones de víctimas de la carretera, aportan unas explicaciones y unas exigencias que rozan a partes iguales el sensacionalismo y la imposición en busca de una presión que, sin desmerecer en absoluto la labor social que realizan, no les corresponde ejercer.

Por otro, la política española está llena de mafia, amiguismo, interés y sinvergüenzas, muchos sinvergüenzas. No hace mucho que leía en la prensa la posibilidad de que el incremento de velocidad se produjese sólo en autopistas de peaje. Será para beneficiar a alguien???

En el otro lado de la balanza tenemos a la dirección general de Tráfico y a su directora, doña María Seguí, que defienden los baremos de velocidad actuales (baremos que ellos no cumplen) y la inteligencia y raciocinio con los que están puestos.

Como del aumento de velocidad ya he hablando en este blog y de la destreza de la directora de la DGT también, voy a intentar explicar con mis palabras lo que es inteligencia y raciocinio a la hora de instalar los límites de velocidad y lo hago porque en las últimas seis semanas he conducido 15.000km y porque tengo algunas dudas.

Tras varios años de descenso en el número de víctimas mortales en carretera, en los últimos meses estamos presenciando una aumento exagerado de fallecidos en accidentes de tráfico. En algunas provincias españoles este aumento supera incluso el 100% respecto al año 2013. Lo que más me llama la atención es que estos accidentes cada vez son más dantescos, con más vehículos implicados y con más víctimas por siniestro.

Desde la DGT, a años luz de admitir un mínimo de culpa, continúan con su campaña de echar la culpa a la antigüedad del parque móvil. La creciente antigüedad del parque móvil tiene una parte de responsabilidad, pero qué hay de la creciente antigüedad de la señalización y del estado del asfalto???

La DGT me va a permitir poner en duda la supuesta inteligencia con la que están señalizadas las carreteras españolas, sobre todo en lo que se refiere a la velocidad. Y me voy a centrar en la señalización porque sobre el estado del asfalto creo que no hay ningún tipo de dudas…

Voy a lanzar una meditación al aíre, así como quien no quiere la cosa, a ver si alguien es capaz de darme una respuesta.

Circulando por autopistas y/o autovías todos hemos vistos puntos en los que por una obra puntual cortan carriles durante kilómetros e instalan una limitación temporal de velocidad normalmente a 80 km/h. Últimamente incluso con radares portátiles para “concienciar” a los conductores. No voy a poner en duda esta medida aún opinando que es exagerada en la mayor parte de los casos por mucho que usen argumentos de seguridad hacia las personas que están trabajando en la vía.

Y pongo mucho en duda este argumento porque hace una semana he circulado por la N630 entre León y Campomanes (vamos, que he “bajado” el puerto de Pajares) y me he encontrado tramos con una limitación genérica a 90 km/h.

De veras que llevo una semana dándole vueltas a la cabeza e intentando encontrar una respuesta lógica a esta disparidad de criterios a la hora de limitar la velocidad de una vía y que en el caso de este tramo de la N630 puede llevar a más de un susto, sobre todo a conductores que no conozcan la “singularidad” de esta carretera. La autopistas de robopeaje AP66 tampoco está mucho mejor…

Esta misma disparidad de criterios se puede encontrar en la AS17 en el tramo entre Riaño y Bobes. La carretera lleva años en obras y, lejos de mejorar, cada día está peor: baches que quedan “disimulados” con la lluvia, badenes de control de velocidad exagerados, suciedad de los camiones y las obras, conos que no están alineados…  El caso es que dentro de los túneles, que es el único tramo en el que asfalto está en buen estado, han limitado la velocidad a 40km/h.

En la autopista AS1 de Mieres a Gijón las cosas tampoco pintan mucho mejor. Esta autopista se inauguró varias veces (sí, he dicho varias veces), siempre ha estado en obras por desprendimientos y por filtraciones en los túneles. En estos momentos, con menos de una década de uso, sale en los diarios que la AS1 necesita un asfaltado completo y lo cierto es que quizás sea verdad porque da pena. Pues lejos de renovar el piso, han instalado limitaciones a 100km/h en los túneles y obligaciones de poner luz de cruce en zonas en las que hay pasos superiores de otras vías como el camino de la Belga, perdiéndose más tiempo en poner y quitar las luces que lo que realmente se tarda en atravesar ese paso, que por otro lado tiene tanta iluminación que el sensor de luz de muchos coches no llega a activarse.

Intentar entender ciertas normas de la DGT es como intentar razonar con el amigo que cambiar las normas de parchís en cada partida: es una perdida de tiempo y lo mejor es siempre aceptar estos cambios y no protestar, lo cual no quiere decir que los españoles no nos demos cuenta. Lo que no me parece tan correcto es que luego tengamos que ver en televisión al a directora de la dirección general de Tráfico intentando convencernos de sus ocurrencias…

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