Mírame a los ojos y dime que me quieres

Los que siguen este blog, además de recibir mi más sincero agradecimiento, ya saben que el Jaguar XJ nació a finales de los años sesenta de la fusión de toda la gama de berlinas del fabricante británico y que durante más de treinta años se convirtió en el único integrante en formato berlina del catálogo Jaguar. El problema es que con cada nueva generación de Jaguar XJ, el coche se hacía más lujoso, más grande y más caro.

El fabricante Jaguar también se hizo eco de las “nuevas tendencias” del mercado del automóvil y del éxito que estaba alcanzado las grandes berlinas alemanas como los Audi A6 C5, los BMW 5 E39 y los Mercedes E W210, que por aquel entonces gozaban de cierto prestigio y reconocimiento entre los compradores que huían de la opulencia de las berlinas de lujo pero buscaban una cierta diferenciación en la carretera. Enfocado a estos clientes, Jaguar lanzó en 1999 el modelo S-Type.

Basado en un diseño de Geoff Lawson de 1995, el Jaguar S-Type sorprendió muy gratamente a la crítica por su elegante silueta inspirada en la del Jaguar S-Type de 1963.

A pesar sus 4,88m de longitud, las ausencia de aristas marcadas en su carrocería y la suavidad de sus formas le hacían parecer más pequeño de lo que realmente era. De hecho, sólo era 11 centímetros más corto que su hermano mayor, el Jaguar XJ, al que no obstante aventajaba en altura interior, sobre todo en el asiento trasero. Si es justo reconocer que si hay un punto en el que flaqueaba este coche era en la capacidad del maletero, que con 370 litros se quedaba claramente por debajo respecto a toda la competencia.

En el momento de su lanzamiento, el Jaguar S-Type podía equipar dos bloques distintos: un 3.0 V6 con 238 caballos o un 4.0 V8 con 276 caballos que movían el eje posterior a través de un cambio automático de cinco velocidades, aunque para el modelo básico se podía elegir un cambio manual. Una gama correcta para la categoría del automóvil, pero escasa en comparación con la competencia.

El interior del Jaguar S-Type tenía un diseño limpio con continuidad de trazos y, al igual que su exterior, sin aristas marcadas. Como un buen Jaguar, los materiales interiores eran de primerísima calidad pero empañados por unos ajustes que podían llegar a ser mediocres en ciertos puntos de la parte baja del salpicadero u otras zonas escondidas de la vista. Sí que se puede destacar la presencia de aplicaciones de plata pulida en ciertos pulsadores como el del cajón central de la consola, el cenicero o el del portamonedas.

Un apartado en el que el Jaguar S-Type destacaba sobre todos sus rivales, e incluso frente a vehículos de categoría superior, era en el equipamiento de serie que disponía, tanto en el acabado básico (disponible sólo con el motor 3.0 V6) como en el acabado Executive, que contaba de serie con elementos como la regulación eléctrica de los asientos delanteros, ordenador de viaje o tapicería en piel.

En el año 2000 se ofrece un nuevo nivel de acabado combinable con ambas motorizaciones, el Sport.

Sin ningún tipo de modificación a nivel dinámico, el Jaguar S-Type Sport de distinguía del resto por la eliminación de todos los apliques cromados de la carrocería y por unas nuevas llantas BBS de 18 pulgadas. Su interior estaba disponible sólo en ambiente oscuro, con tapicería de cuero negro y molduras de madera teñida de gris.

La comercialización de esta versión deportiva sirvió para incorporar la dirección asistida de dureza variable con la velocidad como equipo de serie para todas las versiones y la suspensión pilotada CATS como equipo opcional.


A lo largo del año 2002 se produjeron diversas modificaciones en la oferta del Jaguar S-Type, encaminadas a aumentar el place de conducir, como puede ser el aumento de la rigidez del chasis o la incorporación del freno de mano automático y el control de estabilidad. Entre el equipamiento opcional apareció el navegador, los pedales regulables eléctricamente, los faros de descarga o los sensores de luz y de lluvia.

Modificaciones más importantes, había que buscarlas en la oferta motriz, ya que se sustituyeron los anteriores bloques por otros totalmente nuevos.

Cómo versión de acceso, comenzó la comercialización de un nuevo bloque 2.5 V6 con 200cv, heredado del X-Type (presentando en 2001). Este nuevo motor se podía combinar tanto con el acabado básico como con los más completos Sport y Executive. Derivado de este bloque, apareció una variante 3.0 V6 que mantuvo las mismas cotas y potencia que el anterior 3.0 V6, pero entregaba el par máximo a un régimen de revoluciones menor y mejoraba las cifras de consumo. Este nuevo 3.0 V6 se puede combinar con los acabados Executive y Sport. Ambos motores podían acoplarse a un nuevo cambio automático ZF de seis velocidades (estrenado por el BMW 7) aunque los más “tradicionales” podían elegir un cambio manual de cinco relaciones que aumentaba el consumo homologado respecto al automático, entre otras cosas por los excesivos desarrollos de éste último (52km/h por 1.000rpm en 6ª).

En la parte alta de la gama, el bloque motor 4.0 V8 de 276cv se sustituyó por un nuevo grupo propulsor, también con arquitectura V8, pero con la cilindrada aumentada hasta los 4,2l y acoplado a un nuevo cambio automático de seis velocidades (referencia en su época por su funcionamiento). Este nuevo motor de desdoblaba en dos versiones con un carácter bien diferenciando.

Por un lado, se ofrece una versión atmosférica con 298cv ligada en exclusiva al acabado Executive como opción más lujosa de la gama, capaz de plantar cara y superar a coches como el Audi A6 4.2 o el Mercedes E500.

Por otro lado, gracias a la incorporación de un compresor volumétrico Eaton que elevó su potencia hasta los 396cv, nació el Jaguar S-Type R, convirtiéndose en la berlina Jaguar más potente hasta la fecha.

Esta nueva bestia de la carretera contaba con un chasis reforzado respecto al resto de sus hermanos (no se podía abatir el asiento trasero) y con la suspensión adaptativa CATS de serie, pero modificada para que cada amortiguador pudiera adaptar su dureza de forma independiente respecto al resto. Contaba además con discos de freno dimensionados y pinzas Brembo. En términos dinámicos, era comparable al BMW M5, pero más cómodo gracias a una suspensión menos rígida.

En el año 2004 se produjo la única actualización que tuvo en Jaguar S-Type. Por hacer un resumen rápido, a nivel estético se modificaron los paragolpes y los grupos ópticos traseros, que en la versión R estaban oscurecidos. También se sustituyó el capó delantero de chapa por otro de aluminio, mucho más ligero. En lo que respecta a la dinámica, las versiones Sport comenzaron a usar una suspensión más rígida.

Donde si se pudieron observar más cambios fue en el equipamiento disponible. Aparecieron los sensores de aparcamiento delanteros y traseros y se incluyó como equipo de serie el control de velocidad, que de forma opcional podía ser adaptativo, para mantener la distancia con el vehículo precedente siempre que el par motor lo permitiera (no actuaba sobre los frenos).

La gran novedad del año, no obstante, fue la presentación del Jaguar S-Type 2.7D, dotado con el motor V6 diésel de 207cv fruto de la colaboración de Ford (antiguo propietario de Jaguar) con el grupo francés PSA. Este motor podía combinarse con cambio automático o manual, de seis velocidades en ambos casos. Debido al peso del conjunto, nunca destacó por prestaciones frente a su competencia, pero por suavidad y silencio de marcha estaba un paso por delante respecto a los Audi, BMW o Mercedes.

Yo afirmo que el Jaguar S-Type 2.7D fue el primer Jaguar con motor de gasóleo que pasó por mis manos y el potencial de está mecánica estaba fuera de toda duda. Me pareció un coche con una calidad de rodadura excepcional y muy cómodo, sobre todo en relación con el BMW 5, y la programación del cambio automático no me hizo echar en falta el manejo secuencial. Lógicamente, yo que soy un gran experto en encontrar problemas a todo, hubiera deseado que el sensor de aparcamiento se pudiera desconectar, para evitar pitidos innecesarios en los semáforos…

En el año 2007, cuando ya se encontraba en la recta final de su vida útil, el Jaguar S-Type recortó su gama y mejoró equipamientos para hacerlo más atractivo y, de paso, acelerar la venta de las unidades en stock de cara a la presentación del Jaguar XF.

La oferta se limitó a dos niveles de equipamiento, el Classic, disponible en exclusiva con el motor 2.7D, y el más interesante Executive, disponible tanto con la mecánica diésel 2.7D como con los 3.0 V6 y 4.2 V8, y que equipaba se serie elementos como la tapicería de cuero, el teléfono integrado, los faros de xenón, los retrovisores interiores y exteriores electrocrómicos, el sensor de lluvia, los asientos eléctricos con memoria, retrovisores exteriores plegables eléctricamente…

Con todo lo dicho, puedo afirmar que el cese de la producción del Jaguar S-Type supuso la desapareción de todo un cochazo capaz de plantarse ante sus competidores alemanes y ofrecer un un toque más exclusivo a sus propietarios.

De todas formas, no nos vamos a engañar… si bien durante casi dos años se podían encontrar unidades km0 en los concesionarios por menos de 40.000€, la aparición del Jaguar XF, con su estética tan personal, elegante y deportiva, hizo que el Jaguar S-Type quedará sólo en las mentes de aquellos que valorasen más su estilo retro, porque el nuevo XF es también un cochazo que da mil vueltas en todo al S-Type.

A mi, me gustan los dos…

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