Seré raro???

Como ya he comentado en ocasiones anteriores, los españoles tenemos un don especial para ir a una tienda cinco minutos antes de que cierren (para luego estar dentro media hora). Eso me parece una falta de vergüenza, de educación y de respeto, sobre todo con el comercial que está esperando a que acabe su jornada laboral para poder disfrutar de su vida privada, porque recordemos, los demás, también tienen vida privada.

Como es de suponer, esto también sucede cuando los españoles vamos a comprar un coche. Yo llevo un par de semanas visitando distintos concesionarios en la zona de Barcelona y, no sólo tengo la cabeza como un bombo, sino que cada día estoy más seguro que que los españoles pagarían porque una tercera persona les compre el coche. De todas formas, nunca voy a última hora…

Lo primero que me he conseguido en estos quince días, a parte de miles de llamadas al móvil cada día, es que un asesor se enfade conmigo…

Llego a un concesionario de una conocida marca y me atienden en el momento, todo hay que decirlo. Le indico en qué modelo estoy interesado y me regala una charla de casi media hora contando todo lo habido y por haber (nada nuevo, por cierto) sobre un modelo que ya tiene presentada su actualización pero que el comercial parece “desconocer”. Después de dar vueltas y vueltas al coche, me ofrece un presupuesto en el que se lee con todo detalle que yo estoy “interesado” en un coche de gasóleo, con cambio manual y en un horrible color que casualmente coincide con el del modelo expuesto. Cuando le pido que, por favor, me haga un presupuesto del mismo coche pero con motor de gasolina, cambio automático y, si no le es mucha molestia, que me deje elegir a mi el color y el equipamiento, se pone como una moto, se acaba la amabilidad y me pregunta desairado porqué no se lo digo antes…. PUES PORQUE NO ME PREGUNTASTE!!! No entiendo bien porque la mayor parte de los asesores comerciales suponen de antemano que todo el mundo que entra por la puerta ser va a interesar en un vehículo diésel y con cambio manual, aunque me imagino que se corresponderá con lo que los españoles más demandan. Aún así, aunque fuera un borrego más de la manada, qué es lo que le ha hecho pensar que me gusta ese verde horrible que tienen expuesto (y tendrán…).

Más tarde se justifica diciendo que si me llevo el coche expuesto puede ser mío en un par de días, mientras que si lo hay que pedir a fábrica, la demora puede alcanzar las diez semanas.

Aguanto la visita, por aguantarla, pero al día siguiente me acerco a otro concesionario de la misma marca, aunque en esta ocasión, con la lección aprendida:

Hola, soy Miguel y quiero que me informe de este vehículo con carrocería familiar, motor de gasolina y cambio automático

Más claro ni el agua, no??? Pues como quien oye llover!!! Empezamos la visita por un modelo berlina, con cambio manual y motor de gasóleo, todo ellos, mientras yo empiezo a echar humo por las orejas. Pero, pobre de mi, esto es sólo el principio… Me enseña ambas carrocerías, me enseña vehículos diésel y de gasolina, me enseña el acabado básico y el más completo… Total, media hora de visita turística hasta que hago la primera pregunta ácida… “El acabado básico (y barato) lo hay con cambio automático??? No??? Entonces, porque no nos centramos en el vehículo familiar, gasolina y automático???”

Al final, otro asesor comercial que me pone mala cara. Aunque la verdad que cómo se había esforzado en enseñarme todas las diferencias entre los distintos acabados, y para facilitar un poco las cosas, se me ocurrió adelantar que me gustan los coches azules… Grave error!!! Hasta el sótano a ver el modelo familiar, con el acabado, motor y equipamiento que yo quería y, además, en color azul. Llegados a este punto, y con la sana intención de volver a nivel de tierra, tengo la feliz idea de comentarle que con esa mínima luz disponible y en el estado de suciedad que tiene el coche, no se aprecia bien la tonalidad del color. Otro error!!! Ahora, hasta el taller porque había un modelo similar pasando la revisión en ese momento…

Hora y media después, y porque le pido que me deje pasar al aseo, no hay rincón de este concesionario que no me haya pateado ya. Eso si, he marchado del concesionario con catálogo, tarjeta, bolígrafo y un presupuesto 105€ más bonito que el anterior.

Al tercer intento de comprar un coche voy acompañado para evitar saltar a la yugular de nadie. En esta ocasión nos atiende una señorita muy atractiva, las cosas como son, pero con “ciertas” lagunas de conocimiento sobre el producto que vende.

Llamadlo mala leche mía, llamadlo intuición, llamadlo como queráis, pero el xenón es un gas inerte, no un gas muerto!!! Y pongo este ejemplo porque los quince minutos que le llevo explicar lo que es el sistema lavafaros (repito: LAVA – FAROS) yo puse la neurona en stand-by.

En esta concesión, la cosa fue más clara. Yo sabía lo que quería y así se lo hago saber a la comercial, que después de hacernos las preguntas típicas para vender un coche (kilómetros anuales, estado civil, número de hijos, si habíamos visto la película de anoche…) se pone a hacer el presupuesto sin andarse con rodeos. Llegados a este punto, he de afirmar que me comienzan a caer las lágrimas de emoción; la que de antemano iba ser una visita horrible, ha resultado ser la más rápida: en 15 minutos ya estaba haciendo el presupuesto!!! Claro que la alegría, como los ahorros, duran poco…

La chica, ferviente admiradora de este blog, conocedora de mis aficiones y necesidades y destacada psicóloga por la universidad de su patio, nos sorprende con un presupuesto de un todo camino con motor de gasóleo, tracción integral y cambio manual.

Porqué? pues muy fácil, porque por la conversación que habíamos tenido al entrar en el concesionario, ella considera que el todo camino de su marca se adapta mejor a mis necesidades y que no le vamos a sacar partido a una berlina de 200 caballos, y por ello, como su función es asesorar, nos invita a que probemos el coche y descubramos por nosotros mismos “las bondades de la conducción elevada, la seguridad de la tracción integral y el habitáculo elegantemente terminado de este nuevo concepto de vehículos todo camino” (palabras textuales de la chica, que luego pudimos leer en el catálogo). De piedra; nos quedamos de piedra. De veras que me gustaría saber en que punto de la conversación esta chica pone su oído en letargo.

Termina la semana y puedo decir que, para obtener información de un mismo coche en Barcelona ciudad, he visitado tres concesionarios distintos, me han “recomendado” tres modelos distintos, me han dado tres catálogos distintos, me han ofrecido tres presupuestos distintos y me he encontrado con tres comerciales distintos…

Entonces, que les hace pensar que yo soy igual a los demás???

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