De Fiesta en Fiesta

Un título sugerente y adecuado a la cultura española para despedir el verano en aquellas zonas en las que aún uno se puede sentar en una terraza después de cenar y no palidecer de frío, verdad? El caso es que no voy a hablar de esparcimientos populares, aunque si que voy a dar mi punto de vista sobre las más popular de las fiestas, la que más conocen los europeos y, que sin duda, es la más respetada. Ésta no pude ser otra, que la que fabrica Ford desde 1976 en Valencia (o qué os pensabais???).

Me remonto al año 1969 cuando, mientras unos estaban en la luna, los directivos de Ford estaban discurriendo la forma de poder entrar en el mercado europeo con un producto específico para el viejo continente, aunque no fue hasta 1973 cuando se dio luz verde al proyecto BobCar para dar forma a un vehículo de dimensiones recortadas, económico en la adquisición y mantenimiento y que, además, tuviese una estética agraciada.

Más adelante surgió el reto de la fabricación. Si el vehículo se fabricaba en Estados Unidos y se importaba a Europa, el precio se dispararía. Por otro lado, la inversión necesaria para adaptar las factorías de Ford a un vehículo tan pequeño serían enormes. Conclusión fácil, rápida y económica? Fabricar directamente el coche en Europa. Entre las cuatro factorías que montaron el Ford Fiesta, puedo destacar la de Almussafes, verdadero motor económico de la comunidad valenciana y, a día de hoy, una de las más importantes fábricas para el gigante americano.

Con todas estas premisas, fue como en 1976 se lanzó la primera generación del Ford Fiesta. Curiosamente, el nombre de “Fiesta” pertenecía a General Motors, que se lo cedió de forma gratuita a Ford; se ve que de aquella se llevaban bien…

Estéticamente, el coche era bonito, de diseño simple y limpio, sin estridencias y con cierta continuidad a lo largo de sus 3,6m de longitud. Si bien es cierto que se pueden reconocer ciertas influencias de modelos de la época, como la forma de las ventanillas del Fiat 127 o el frontal del Audi 50, el diseño general del Ford Fiesta era simpático y personal. En el interior había lo necesario (o sea, volante y pedales), pero cabían cinco personas y había un maletero de tamaño digno para llevar pequeños bultos.

En el plano mecánico, se ofrecieron tres motores de cuatro cilindros. El básico “Valencia” de 957cc de 45cv y el 1,1 de 53cv, ambos con árbol de levas lateral tipo OHV. en 1977 se introduce un nuevo motor 1,3 con 66cv.

Estos motores tores se combinaron con cuatro posibles niveles de equipamiento. El básico, el “L“, el deportivo “S” y el lujoso “Ghia“. En algunos mercados se introdujo un acabado intermedio “GL” que se situaba entre el Ghia y el L, pero teniendo en cuenta los posibles equipamietos de la época, es fácil entender que las diferencias eran de matiz.

Con estos ingredientes, el producto final tenía un peso aproximado de 700kg, lo que le hacía sumamente ágil y parco en combustible. Además, se le habían realizado diversas pruebas de choque y los resultados fueron satisfactorios.

Entre sus características más importantes destacaba el parabrisas laminado, la luneta térmica trasera o los cinturones de seguridad. Las versiones S montaban además barra estabilizadora delantera.

En 1980, en el salón del automóvil de Ginebra, se presentó el modelo SuperSport, basado en el S 1.300 pero con una estética más agresiva.

Este Ford Fiesta SuperSport se lanzó sólo a modo de prueba, y fue tan satisfactoria su acogida que al año siguiente se introdujo en algunos mercados europeos el primer Ford Fiesta XR2, con un motor de 1.6 litros y una potencia de 82 caballos, que se reconocía por tener un frontal específico (faros redondos, llantas de aleación de 13″…) y por alcanzar los 100km/h en 10 segundos. Este primer Ford Fiesta XR2 estuvo a la venta sólo dos años, motivo por el que a día de hoy suele estar muy bien pagado entre coleccionistas.

En 1983 se produce una actualización estética importante. De hecho, sin yo entender los motivos, el propio fabricante habla de una segunda generación más que de actualización. De todas formas, si está mundialmente aceptado que el Volkswagen Golf 2012 es la séptima generación del compacto alemán, el Ford Fiesta 1983 se merece llamarse Ford Fiesta II.

La carrocería, que conservó todas sus dimensiones, fue básicamente la misma, con modificaciones en su frontal (más redondeado, nuevos faros…) y en su parte posterior (luces de retroceso, nuevo portón…). Sin embargo, las novedades más importantes estaban escondidas. El chasis se rediseñó ligeramente para dotar al Ford Fiesta del aplomo en carretera que no tenía la primera generación, se generalizó el uso del cambio de cinco velocidades y se retocaron los motores para reducir consumos y emisiones. En el momento del lanzamiento se ofrecieron los motores 954cc de 45cv, 1117cc de 50cv, 1.296cc de 69cv.

Para el interior se decidió instalar un salpicadero totalmente nuevo, mucho más ordenado y también con un sistema de calefacción interior mejorado respecto a la primera generación.

Un de las señas de identidad más característica de esta segunda generación de Ford Fiesta fue el diseño del volante de dos radios con un circulo en cada radio. A efectos estéticos era muy bonito y representaba un salto de gigante respecto al anterior, que carecía de cualquier guiño estético.

En 1984 se lanza el Ford Fiesta 1.6D con motor diésel de 54cv, lo que le convirtió en el modelo más económico del mercado, homologando un consumo de velocidad constante de 90km/h de sólo 3,9l/100km. Este consumo, como nos podemos imaginar, era un camelo, pero le dio al Ford Fiesta un fantástico tirón en las ventas.

Otro Ford Fiesta exitoso a nivel de ventas, fue el Ford Fiesta XR2 , dotado con un motor de 1.597cc y 96cv, capaz de alcanzar los 100km/h desde parado en menos de 9 segundos.

El éxito de este coche se debe a su popularización entre los llamados “hijos de papá” y lo que que querían parecerlo. Con esto no quiero decir que fuera un coche malo, ni mucho menos, sencillamente, que se convirtió en un coche fetiche de una determinada estirpe social. Puedo afirmar que fue el coche de los “nenes bien” de los años 80, sobre todo, en color blanco. Lógicamente, el precio el coche era alto en relación al resto de la gama, así que Ford decició lanzar un nuevo Ford Fiesta S 1.4, con un nuevo motor de 1.368cc, 70cv y una estética parecida al XR2.

En 1987, sobre esta segunda generación, se introdujo también el cambio automático por variador continuo sobre el motor 1.1. Es “casi” toda una novedad, y digo lo de “casi” porque hay quien afirma que Ford patentó toda una serie de novedades técnicas relacionadas con el desarrollo de una transmisión por variación continua capaz de ofrecer una aceleración sin vacíos a lo largo de todo el régimen de revoluciones disponibles y de mantener siempre una velocidad de giro adecuada a la velocidad lineal del vehículo y a las características de la vía. Vamos, lo mismo que había hecho Fiat para lanzar en 1983 el Fiat Uno Selecta. Entonces, qué patentó Ford???

En 1989 se presenta en el salón del automóvil de Ginebra un Ford Fiesta totalmente nuevo para dar vida a la tercera generación de este popular urbano.

El Ford Fiesta III crece hasta los 3,8m y ofrece por primera vez la posibilidad de elegir entre las carrocerías de tres puertas o de cinco.

En esta ocasión, el espejo en el que se miraba en nuevo Ford Fiesta, ni ningún lugar a dudas, era el Peugeot 205. Su parecido era innegable y la forma de las puertas casi un calco del modelo francés. Incluso el nuevo salpicadero del Ford Fiesta recordaba tímidamente al del modelo francés.

A nivel mecánico, y a excepción del bastidor, todo lo demás se podía dar por visto en anteriores generaciones (motores, equipamientos, cambios manuales o CVT…) aunque es justo reconocer que se fue generalizando el uso del ABS y del aire acondicionado. Cambios importantes sólo los sufre el motor 1.6, que gracias a la incorporación de la inyección alcanza los 110cv, y el motor diésel, que aumenta su cilindrada hasta los 1,8 litros.

En 1990 se presenta en el salón de Turín el Ford Fiesta RS Turbo (“Turbo” a secas en España). Realizado sobre la base sel XR2i, alcanzaba los 133cv de potencia gracias a la sobrealimentación. Estéticamente equipaba el mismo kit aerodinámico que el XR2i, pero con una diferencia de matiz; mientras que el modelo XR2i llevaba la moldura decorativa en color azul, el RS Turbo la llevaba verde. Había también algunas cositas, como las tomas de aíre del capó o los asientos Recaro, pero eso ya son diferencias de matiz.

En cualquier caso, la vida del Ford Fiesta RS Turbo fue más bien efímera, porque en 1992, aprovechando una pequeña actualización estética de la gama, y la incorporación de los “novedosos” motores Zetec, esta pequeño deportivo deja el turbo de lado para adoptar un nuevo motor 1.8 con culata multiválvula y 130 caballos, dando lugar a la versión XR2i 16v.

Había un matiz importantísimo que diferenció las versiones XR2 de la segunda generación y de la tercera. Mientras que las versiones deportivas del Ford Fiesta II motorizaron al pijerío de las grandes ciudades, las versiones XR2i del Ford Fiesta III dieron alas a los más quemados de la carretera. Lógicamente, esto es mi opinión y esto es lo que siempre he visto.

Esta tercera generación se convirtió, en 1992, en el primer coche urbano en disponer de airbag de conductor como equipo de serie en toda la gama.

En 1995 se presenta la cuarta generación del Ford Fiesta, aunque, una vez más, en vez de hablar de nueva generación, deberíamos hablar de profunda actualización estética y mecánica.

A nivel de carrocería, sólo comparte con la generación saliente el molde de las puertas y del techo, aunque es fácil reconocer que las modificaciones en el resto de las piezas fueron las estrictamente necesarias para la inclusión de nuevos con nuevo diseño, como los faros y la parrilla delantera, o el portón trasero. Por lo demás, nada nuevo bajo el sol.

En el plano mecánico aparecieron dos nuevas mecánicas de la familia Zetec-SE con 75 ó 90 caballos, según fueran el 1,25 ó el 1.4 litros. Desaparecieron los modelos 954 y 1,1 y el resto de motorizaciones sufrieron pequeñas variaciones para adecuarlo a las normativas vigentes de polución. No hay versiones deportivas ni ningún tipo de aspiración prestacional en su oferta, quizás porque este hueco lo cubrió el coupé Ford Puma.

Para esta “nueva” generación se estrenó una nueva denominación en los acabados (Studio, Techno y Ghia). Común a todos ellos es la incorporación como equipo de serie del doble airbag delantero y de los faros de doble óptica dejando el ABS como equipo opcional.

Donde si se pude hablar de un salto generacional e importante es en su interior, con la incorporación de un salpicadero totalmente nuevo e inspirado en el de su hermano mayor, el Ford Mondeo, tanto en diseño como en calidad, atreviéndose incluso con tonalidades claras e imitaciones de madera en el acabado Ghia.

En 1999, y para darle “cuerda” a esta generación y que estuviera vigente hasta su sustitución, el Ford Fiesta sufre una desafortunada actualización estética en el frontal para acercar su diseño al de los Ford Focus y Ford Ka, perdiendo por el camino los faros delanteros de doble óptica, pero recibiendo como novedad un nuevo motor 1.6 de 105 caballos (con ABS de serie).

Un año mas tarde se introduce una versión turbo diésel de 75 caballos sobre el motor 1.8. Se convierte en una alternativa muy económica, pero el motor se muestra muy perezoso a la hora de ganar vueltas y al volante no se percibe ni el incremento de potencia ni de par que anuncia el fabricante.

En el año 2002 aparece la quinta generación del Ford Fiesta, caracterizada por su diseño anodino y por que en el momento del lanzamiento sólo estaba disponible, por primera vez en la historia de este coche, con carrocería de cinco puertas.

Este nuevo Ford Fiesta está diseñado a partir de cero, sin ningún tipo de inspiración en generaciones anteriores.

En el exterior destaca su nueva carrocería, que supera los 3,9m de longitud y el 1,46m de altura, lo que dibuja un habitáculo interior muy amplio, aunque dotado de un salpicadero de líneas muy rectas, de diseño excesivamente simple y fabricado en materiales de calidad discutible. Eso sí, todos los mandos están bien ordenados y aparecen diversos huecos donde dejar cosas.

En el apartado mecánico, conserva casi toda la oferta de motores de gasolina de la generación anterior, con ligeros retoques de potencia, pero que básicamente son los mismos. Lo que desaparece de muchos mercados, como el español, son las variantes con cambio automático.

En el caso de las versiones alimentadas por gasóleo, se estrena una nueva generación de motores realizados conjuntamente con el grupo PSA. En un primer momento sólo se ofrece el motor 1.4 TDCi de 68 caballos, pero la presión del mercado hace que no tarden en incorporar el 1.6 TDCi de 90 caballos, un poco mejor situado frente a la competencia que el menos potente.

A principios del año 2003 se presenta la carrocería de tres puertas, que en algunos mercados recibe el nombre de Ford Fiesta Coupé (¿¿¿???). En cualquier caso, aunque mantiene las líneas básicas de diseño que el modelo de cinco puestas, su trasera más inclinada y la caída del techo le confieren una estética más aceptable.

La oferta mecánica del Ford Fiesta Coupé es básicamente la misma que la del modelo de cinco puertas, aunque en el año 2005 incorporó en exclusiva el motor 2.0 de 150 caballos que daba vida a la versión ST 150, capaz de alcanzar los 210km/h y acelerar de cero a cien en menos de ocho segundos.
En conjunto, y como siempre, el Ford Fiesta era uno de los urbanos con mejor relación calidad/precio del mercado. En aspectos de equipamiento, y salvo detalles, siempre se mantuvo en un segundo escalón respecto a la competencia. Nunca le faltó nada, pero tampoco nunca destacó por nada especial. Lo que yo llamo un coche correcto.

En el año 2005, esta quinta generación del Ford Fiesta recibe una actualización estética basada principalmente en la incorporación de unos nuevos grupos ópticos y unos nuevos paragolpes.

En el interior, se hizo palpable que Ford había escuchado las críticas del Fiesta V y aparecen unos acabados de mejor calidad tanto en material como en ajuste. Se aprovecha además para incorporar detalles como ordenador de a bordo, la conexión inalámbrica por bluetooth o el lector de USB, nunca vistos antes en un Ford Fiesta.

Fue esta generación, tan poco vistosa, la que se encargó de conmemorar los treinta años del Ford Fiesta y los 12 millones de unidades producidas (sin contar ningún tipo de derivado como los Puma, los iKon…).

En el 2008 aparece la nueva generación del Ford Fiesta (y vamos por la sexta). 

Por primera vez en los 32 años de vida de la saga Fiesta, un nuevo modelo asombra por la estética tanto exterior como interior.

La nueva carrocería, con un diseño muy personal, supera por poco los cuatro metros. Tiene una línea un poco al estilo monovolumen y se reconoce además por los pasos de ruedas tan marcados.

A nivel mecánico, este nuevo Ford Fiesta nace a partir del bastidor del Mazda 2. La oferta de motorizaciones incluye un 1.2 con 60 u 82cv, un 1.4 con 96 cv y un 1.6 con 120cv. La oferta de gasóleo mantiene los anteriores 1.4 TDCi de 68 o 70cv y 1.6 TDCi de 90 ó 95cv (potencias según mercado). Como novedad, también vuelve a aparecer el cambio automático, aunque abandona el variador continuo por un cambio automático convencional de cuatro relaciones ligado al motor 1.4.

El interior también luce un diseño totalmente personal en el que destaca una gran consola central inspirada en el diseño de los teléfonos Nokia, aunque no sé si es por su manejo y diseño, o por la gran cantidad de botones que tiene el sistema, que además deja los mandos de la climatización incómodamente bajos.

Esta revolución en el diseño aporta también novedades de equipamiento para el benjamín de la casa del óvalo, como puede ser el climatizador automático o el arranque por botón.

En plena efervescencia de la falsa preocupación por el medio ambiente que aromatiza los despachos de los fabricantes de automóviles, Ford decide lanzar el Ford Fiesta ECOnetic, que basado en el motor 1.6 TDci y con modificaciones en la electrónica de gestión del motor y en la aerodinámica, homologa un consumo medio de 3,7l/100km y unas emisiones inferiores a los 100g/km de CO2. Cómo os podréis imaginar, en ninguna prueba dinámica realizada por ningún periodista del motor se han conseguido estas cifras…

En el año 2012 se hace púbica la noticia de que el Ford Fiesta dejará de fabricarse en territorio español, aunque para suavizar la pena, nos presentan la actualización estética de esta sexta generación.

Esta actualización estética del Ford Fiesta VI acerca su imagen… a la de un Aston Martin??? Pues sí. Desconozco los motivos de este nuevo lenguaje estético de Ford, pero ese frontal yo ya lo he visto en los coches del fabricante inglés. Aún así, el Ford Fiesta VI no pierde un ápice de personalidad y sigue siendo uno de los compactos más atractivos del mercado.

En el plano mecánico aparecen las nuevas motorizaciones EcoBoost tricilíndricas de un sólo litro de capacidad, con potencias de 100 ó 125 caballos. Son unos motores muy premiados por la tecnología que equipan, pero que en el uso real tampoco consiguen acercarse a las cifras de consumo homologado ni apagando el motor y empujando el coche.

Otra novedad importante es la incorporación de un nuevo cambio manual robotizado con doble embrague que en España se une de forma exclusiva a un también nuevo motor de 1.6l y 105 caballos, aunque en la mayor parte de Europa este nuevo cambio se une al EcoBoost de 100cv, pero ya sabemos que Spain is different! En cualquier caso, con esta nueva oferta, desaparece el cambio automático por convertidor hidráulico de cuatro velocidades.

El último Fiesta en incorporarse a la familia es el modelo ST, dotado de un motor 1.6 Turbo de 182 caballos capaz y capaz de alcanzar los 220km/h o de acelerar de cero a cien en menos de 7 segundos y todo ello, y para quien se lo quiera creer, con un consumo homologado inferior a los seis litros. Como curiosidad, en Europa de ofrece sólo con tres puertas y en Estados Unidos sólo con cinco puertas.

Este nuevo Ford Fiesta se reconoce por su estética deportiva pero sin estridencias o por sus asientos Recaro, pero también porque a pesar de su precio cercano a los 23.000€, algunos detalles como el control de velocidad o el sensor de lluvia formar parte del equipo opcional; son esas cosas que no se entienden…

De cualquier forma y en cualquier generación, el Ford Fiesta ha formado parte de la vida de todos los españoles durante más de treinta años y, aunque ya no se fabrique en España, sigue y seguirá siendo un coche querido y apreciado. Nunca llegará a los niveles de aceptación que ha tenido en Italia o en el Reino Unido, pero un Ford Fiesta, con todo lo bueno y malo que tiene, es un gran coche que vale cada céntimo que cuesta y nadie que compre uno se sentirá decepcionado.
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