Qué me pongo???

Nos quejamos del precio de la vivienda en España, nos ponemos de los nervios con el coste de la luz, nos desesperamos con cada recibo del teléfono y se nos saltan las lágrimas cuando pagamos el gas… pero luego, a la hora de comprar un coche tiramos la casa por la ventana.

Voy a ser claro; al 99% de los comerciales de un concesionario de coches les gustan los clientes como yo, con las ideas claras, de tal forma que todo el proceso de la venta del automóvil se haga en diez minutos, que fue más o menos el tiempo que tardé en comprar mi Fiat Punto. También es cierto que este mismo porcentaje de comerciales son lo que detestan a los clientes que, como yo, son expertos en preguntas incómodas que a menudo no obtienen respuesta o que, cuando la obtienen, hubiera sido mejor no tenerla. Claro que esto no siempre es así, porque he de reconocer que mi última visita comercial a un concesionario duró justo el doble, es decir, veinte minutos, pero hay una explicación; estaba interesado en el Lancia Delta con motor 1.8 Di Turbo. Me interesé primero por el modelo Gold y acabé con el Platinum, por lo que tuvieron que volver a hacerme otro presupuesto!!!

Lo normal, también por experiencia, es que el español se acerque al concesionario una tarde, normalmente cinco minutos antes del cierre y normalmente en familia, comience a pasearse por la exposición abriendo todos los coches (da igual el tipo de coche que busque) y que cuando se le acerque el comercial le responda que sólo está mirando. Pues a ver caballeros, para mirar, háganlo por favor desde el escaparate, que faltan cinco minutos para el cierre y el comercial tiene familia y vida privada!!!

Una vez que el españolito de a pie ya ha “mirado” en varios concesionarios de distintas marcas, puedo afirmar que comienza el proceso de selección de canditados. Esta fase en la compra de un automóvil es la más gracia me hace y en la que se pone de manifiesto la más notable de las características de todo comprador español, que compramos a lo loco!!!

Como ya he comentado en otras ocasiones, lo más importante a la hora de elegir el coche que más nos conviene es tener bien claro las necesidades reales de movilidad que tenemos, y siendo objetivos, en el mercado español de turismos siempre encontraremos uno que se ajuste a lo que necesitamos.

El comprador español siempre fijará sus ojos en vehículos con un tamaño mayor al que realmente necesita porque en su toma de decisiones incidirá de manera importante la gran cantidad de “por si acasos” que pueden darse durante toda la vida del coche y la necesidad de aprobación social que, aún hoy en día, mucha gente necesita. También es cierto que mucha gente fija sus ojos hacía marcas con cierta reputación comercial y se olvidan de analizar ofertas de otros fabricantes que pueden llegar a ser realmente atractivas.

Una vez que ya tenemos más o menos clara nuestra elección comienza el proceso de selección de la motorización y del equipamiento.

Respecto a la motorización, los que me habéis leído sabéis que no me gustan los coches con potencias exageradas que muy pocos conductores y en muy pocas ocasiones podrán aprovechar. Como norma general, me gustan los coches tranquilos y con desarrollos del cambio más bien tirando a largos… pero esto no quiere decir que me guste conducir “cestos”!!! La mejor forma de explicar esto es con un ejemplo. Todos conocemos el nuevo Skoda Octavia, al que personalmente considero un buen coche para aquellas personas que suelan conducir con dos o tres acompañantes y algo de equipaje. Tiene una buena calidad y un buen precio. Pues bien, si alguien considera que el nuevo Skoda Octavia es el coche que mejor se adecua a sus necesidades, pues que no elija el motor 1.2 TSI, porque si es verdad que hará viajes con acompañantes y maletas, los 105 caballos extraídos de un motor de tan poca cilindrada sólo le van a disparar el consumo y hacer los viajes ciertamente incómodos, a lo que puede acompañar una sensación de falta de seguridad, por lo que mi recomendación sería que se esforzase para llegar al motor 1.4 TSI que, con 140 caballos y posibilidad de cambio automático, ya es “otro cantar”. También sería interesante conocer la frecuencia con la que hace los viajes acompañados y con el maletero lleno, porque si es para ir al pueblo una vez al año (a 25 kilómetros de casa) quizás no merezca la pena comprar un coche tan grande que no nos va a traer más que molestias e incomodidades el resto del año, que nos dedicaremos a cruzar la ciudad en todas las direcciones posibles. En este caso sería mucho más interesante un vehículo tipo Peugeot 208, que le va a hacer mucho mejor servicio y más económico. Además, con lo que se ahorra, se puede ir cada verano al pueblo de vacaciones y mandar las maletas y a la suegra por mensajería!!!

Mención aparte merece el tema del equipamiento de nuestro futuro vehículo, ya sea el de serie o el opcional, y en este sentido, he de decir que a los españoles se nos va un poco la mano. Lo queremos todo, y si el nombre es una combinación de letras, entonces queremos dos.

En este caso me incluyo porque he reconocer que soy un poco “todolotoco”, pero también un poco “todolouso”. Con esto quiero decir que si hago un viaje, o simplemente me voy al centro comercial a hacer la compra del mes, me gusta usar el navegador aunque sea el mismo recorrido desde hace años, me gusta activar el control de velocidad y el asistente de control de carril, abrir el techo panorámico y escuchar la música que tengo almacenada en mi USB. Pues como todo esto me gusta lo he tenido en cuenta a la hora de comprar un coche. Ahora bien, es justo reconocer que no todos los compradores son tan exigentes con el coche como yo y por eso hay algunos detalles a la hora de elegir el equipamiento de un coche que pueden parecer caramelitos pero que, a la larga, son dardos envenenados para nuestros bolsillos.

Por un lado, tan de moda últimamente, podemos hablar de los faros de xenón o los de tecnología led. Son muy bonitos y eficaces, pero sólo para quien circule de forma habitual de noche o en zonas de climatología variable. Y esto lo digo porque apagados pueden lucir muy bonitos, pero no sirven para nada. Lo mismo se puede aplicar para el imparable crecimiento del tamaño de las llantas, proporcional al imparable crecimiento del precio de los neumáticos.

Prescindiendo de elementos que en nuestro particular caso sean inútiles, podemos ahorrarnos unos euros que podemos utilizar, por ejemplo, para poner un sistema de manos libres por bluetooth para el móvil, que es algo que parece que se le resiste a muchos compradores que después usan el teléfono mientras conducen. De todas formas, yo voy a recomendar los faros de xenón o de led’s para todos aquellos españoles que no tienen la más mínima consideración por los demás usuarios de la vía y que no bajan las luces cuando van cargados para evitar molestar a los demás, y que por desgracia son un alto porcentaje.

Sin embargo hay dos elementos cuya funcionalidad está fuera de toda duda, que los españoles queremos en el coche, que pagamos por ellos y que luego raramente usamos o, si lo hacemos, de forma extraña.

Por un lado está el control de velocidad. Siento decirlo pero ya sabéis que no me gusta andarme por las nubes. Tengo 36 años, conduzco desde edades ilegales y he viajado como acompañante con una cantidad incontable de gente… pues en toda mi vida sólo he visto a una persona utilizar el control de velocidad… a mi mismo!!! No entiendo que pasa a los españoles con el control de velocidad. Que si aburre, que si es peligroso, que si pitos, que si flautas… No os engañéis y no me engañéis. No usáis el control de velocidad porque no lo habéis probado… y no lo habéis probado por no abrir el manual de instrucciones del coche para leer las dos hojas que tratan del tema!!!

Otro elemento bastante extendido entre los coches nuevos, y que en ocasiones genera tanta discusiones o más que la emisora de radio elegida, es el climatizador. No voy a poner en duda su utilidad ni negar que lo considero como un equipamiento fundamental para cualquier vehículo que vaya a salir de la ciudad. En recorridos urbanos, aún siendo cómodo, puede no llegar a ser útil del todo, pero en viajes de cierta importancia, es una herramienta indispensable para cualquiera que valore un mínimo de comodidad y seguridad. Eso si, un resumen rápido de su funcionamiento, para todo aquellos que no quieran leer el libro de usuario es muy sencillo: se selecciona la temperatura y se aprieta el botón “AUTO”; todo lo demás son ganas de complicarse la vida y pretender ser más listo que nadie.

De verás que he oído todo tipo de barbaridades respecto al climatizador, y dejando de lado las que hacen referencia a la salud, de las que no me creo la mitad, puedo afirmar que la climatización del habitáculo es uno de los temas que más quebraderos de cabeza me ha dado en viajes. Si voy sólo lo pongo a 20º en invierno o un poco más en verano, pero no toco nada salvo que tenga la necesidad de desempañar la luna delantera. Si voy acompañado, en la mayor parte de las ocasiones, sólo es para problemas; que si a 20º hace frío y lo pongo a 21º (ohhh, gran cambio!!!); que si me molesta el aire a la cara y lo pongo a los pies, que si llevo sandalias y entonces ahora me molesta en los pies, que si a los de atrás no llega, que siempre hay el que baja la ventanilla cuando más calor hace, que si para que enfríe antes lo pongo a 15º o para que tarde menos en calentar lo ponemos a 30º hasta que la sangre nos empiece a hervir de calor… y de nervios!!! En este sentido me parece justo reconocer que somos los españoles un poco especialitos en tema y lo suficientemente egoístas para que nos de igual que vayamos cuatro en un coche, que la temperatura del climatizador será la que a nosotros nos dé la gana (en esto, más son más raritas ellAs que ellOs, eh?). Todos los problemas derivados de la temperatura interior del coche pueden alcanzar el máximo grado de molestia cuando la persona que más protesta es precisamente la que va de paquete!!!

Existen una serie de elementos más o menos prácticos cuya necesidad o valoración dependerá de millones de cuestiones más o menos valorables o razonables cuya supuesta utilidad ha de ser estudiada por cada usuario. Por ejemplo, como buen asturiano que soy, aprecio la utilidad de un sensor de lluvia bien regulado, pero desde que vivo en Barcelona reconozco que que es un elemento prescindible y estoy seguro de que los almerienses no le prestarán mucha atención. Y así, un montón más de elementos cuya utilidad no es igual para todos los compradores, como por ejemplo el apoyabrazos central trasero o la calefacción y memoria para los asientos.

En la búsqueda de nuestro coche soñado, nos encontraremos también con un sinfín de elementos cuya utilidad es nula y encima encarecen el coste del vehículo, tanto en la adquisición como en el posterior mantenimiento o en la posibilidad de averías. En este apartado, tengo que hablar con gran dolor de corazón de uno de los coches que más me gustan de entre las grandes berlinas actuales: el Lancia Thema. El buque insignia de la marca italiana es uno de los coches que me muero de ganas por probar, pero eso no me impide darme cuenta de forma objetiva que las unidades que se venden en España aún montan un anticuado cambio de cinco velocidades, cuando la marca ya instala en otros modelos modernos cambios de ocho y nueve velocidades que favorecerían en cierta medida el consumo de combustible y la percepción por parte de un posible cliente. Pues bien, si atendemos al equipamiento del acabado Executive, el más alto de gama, podemos encontrarnos elementos tan peculiares como las bellas y exageradas llantas de 20″, un equipo de sonido con un amplificador de 506w o un par de portabotellas iluminados capaces de enfriar y calentar nuestra bebida favorita. A ver, no quiero ser extremadamente cruel con un coche que me gusta tanto porque tampoco conozco los gustos de los compradores americanos, pero lo cierto es que me parecen tres equipamientos inútiles. Eso si, en el caso de que nos arruinemos cuando cambiemos los neumáticos y nos quedemos sordos probando el equipo de radio, será de agradecer que al menos encontremos nuestro refresco bien fresquito, no??? Bueno, el caso es que prefiero poner el ejemplo del Lancia Thema antes que volver a reírme de la cafetera Lavazza del Fiat 500L.

Otro tema de discusión y análisis son los paquetes opciones, disponibles en la gran mayoría de los automóviles, que suponen la posibilidad de adquirir una serie de elementos que no son de serie en el vehículo que nos gusta y que su compra conjunta nos supone un pequeño ahorro respecto a su compra como elementos individuales. Como ejemplo de esto, voy a poner otro coche que me gusta mucho, pero cuyos equipamientos me vuelven loco. Como ya he dicho en este blog, El Volvo V40 es un coche que me gusta mucho, que tiene buen equipamiento y buena calidad y sólo el precio un tanto elevado puede frenar una mayor aceptación entre los compradores. Pues bien, si vamos al configurador de Volvo hay una paquete opcional que se llama “pack light” y que por el interesante precio de 1.131€ (para el motor D3 con cambio automático) incluye los faros de xenón, la luz diurna por tecnología led, una iluminación interior ampliada y el pomo del cambio iluminado!!! A ver, vamos sentarnos y meditar un poco. El precio del paquete en relación al contenido puede catalogarse como correcto tirando a bueno, pero lo del pomo del cambio iluminado, de veras, no le encuentro utilidad. Lo siento, en ocasiones soy así de cortito.

Por último a la hora de elegir el equipamiento de un coche, es vigilar un poco los equipamientos asociados o aquellos elementos cuya elección obliga a elegir (y pagar) otros elementos que no son de nuestro agrado. Un claro ejemplo de esto puede ser el nuevo Volkswagen Golf.

Voy a configurar un Volkswagen Golf Sport 1.4 TSI con cambio automático DSG, que tiene un precio de 26.500€ y voy a ver qué pasa si quiero equiparlo con tapicería color beige… Lo primero a lo que me obliga es a elegir la tapicería de piel con asientos deportivos y regulación eléctrica para el del conductor por el módico importe de 2.710€ y a pagar las cinco puertas por 620€.

De la misma manera que comparamos detergentes, probamos distintos tipos de mermeladas y elegimos con cariño la ropa que queremos comprar, cuando se plantea la necesidad de sustituir nuestro vehículo hemos de tener la cabeza fría, analizar nuestras necesidades y estudiar nuestro presupuesto, porque al final, lo que realmente importa es que durante toda la vida del vehículo nos solucione nuestros desplazamientos y nos haga sentir orgullosos de nuestra compra. De nada sirve si le hemos “sacado” al comercial una radio mejor, si nos han llenado el depósito o si hemos comprado un mejor coche que el del vecino.

Lógicamente, a pesar de estos consejos, siempre habrá quienes compremos el coche con el corazón…

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