Europa no quiere revoluciones

Hace unos días cayó en mi poder, directamente desde Toronto, el libro The World’s Worst Cars. Lo cierto es que ya el título me hizo muchísima gracia porque es diametralmente opuesto a los típicos libros de coches que se pueden encontrar en el mercado. Lo abrí con muchas ganas pensando que se trataría de una simpática historia sobre el Ford Pinto, o sobre la multitud de patatas con ruedas que la industria automovilística americana ha puesto en la carretera… pues no; no es así. El libro trata en su mayor parte de despellejar, sin reparo ni argumentos convincentes, a toda una serie de coches, en su mayoría europeos, y dejando ver entre líneas que el autor, Craig Cheetham, tiene algunas lagunas automovilísticas muy importantes e interesadamente sesgadas, las cuales no voy a entrar a discutir, porque se podría tratar de puntos de vista diferentes y, a estas alturas de mi vida, no voy a intentar convencer a nadie. Pienso que, cuando se emite un juicio de valor sobre un coche, cada uno es libre de hacerlo en virtud de aquellas características que más valore o de aquellos rasgos estéticos que más pueden agradar al individuo. Considero importante señalar que, cuando un juicio de valor se razona de forma correcta y esmerada ha de ser respetado aunque no sea compartido. Bueno, pues todo este respeto hacia las opiniones de los demás, las he mandado a tomar viento fresco cuando he llegado a la página 94 y he visto que, entre los peores coches del mundo, el autor había incluido a mi querido Fiat Multipla!!!

A ver, un poquito de seriedad. Nunca afirmaré que el Fiat Multipla sea el coche más bonito del mundo, ni el más elegante, ni el más deportivo, ni el más amplio, ni el de mejor calidad… ni el más de nada, pero de ahí a que sea el coche que esté incluido en todas las listas negativas del mundo del motor ya me parece un tópico facilón y recurrente para todas aquellas personas cuyos conocimientos automovilísticos se reducen a leer una revista del motor cuando van a la peluquería y a opinar sin mucha fortuna ni conocimiento en las conversaciones de barrar de bar. Por lo que a mi respecta, reconozco sin rubor que el Fiat Multipla me gustó desde el primer día que lo vi y, a diferencia de mucha de la gente que opina sobre él, yo SI lo tuve en mis manos y SI lo llegué a conocer, porque puedo decir con orgullo que yo condujé el primer Fiat Multipla que llegó a Langreo (Asturias).

El Fiat Multipla llegó al mercado europeo en el año 1998 y, desde el primer momento, toda la prensa del motor se hizo eco de su particular estética, en espacial, de su particular morro de pato con los faros dispuestos en tres niveles según su función. Salvando este detalle “de matiz” el resto del coche tiene unas formas que, aún diferentes, pueden entrar dentro de los cánones estéticos aceptables, destacando sobre todo la gran superficie acristalada en todo el perímetro de la carrocería, que es pronunciadamente cuadrada para garantizar la máxima habitabilidad interior para sus seis ocupantes dispuestos en sólo dos filas de asientos. Sea cómo sea, este coche entró en 1999 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

El interior del Fiat Multipla se puede considerar también de extrañamente normal. Digo lo de extraño, por la particular disposición de los asientos, 3+3, y porque todos los asientos eran individuales y regulables tanto en inclinación como en sentido longitudinal. En el salpicadero destaca la ubicación central de todos los mandos en un pequeño cuerpo plástico que alberga tanto el cuadro de mandos como los mandos de la radio, del aire acondicionado e incluso la palanca del cambio, situada a la altura ideal para facilitar su manejo a la vez que despeja el suelo delante del pasajero central delantero. Es destacable también la presencia de dos guanteras superiores en ambos extremos del salpicadero. En la parte trasera aparece un maletero con una capacidad aproximada de 430 litros, que junto a su magnífica habitabilidad, se encierran en una carrocería que no llega a los cuatro metros de longitud.

Otra de las características resolutivas del Fiat Multipla fue el uso de un chasis de doble suelo, lo que permitió crear una plataforma totalmente plana para una carga de hasta 1.300 litros (los asientos era abatibles y extraíbles) mientras que por debajo se daba cabida a los sistemas de propulsión alternativa, ya que el Fiat Multipla, además de los típicos gasolina y diésel, estuvo disponible con motores mixtos de gasolina+GLP y gasolina+metano. Dicho esto, no estoy defendiendo el Fiat Multipla, simplemente estoy comentado que es lo que yo veo cuando estoy cerca de uno, que es un monovolumen compacto muy bien resuelto y que no necesariamente es más feo que un Citroën Xsara Picasso o que un Renault Mégane Scénic… Aún así, el mercado nunca aceptó al Fiat Multipla y la prensa “especializada” lo crucificó de forma continúa hasta llegar al aburrimiento.

En el salón del automóvil de Ginebra de 2004 se presentó la segunda generación. Dotado de un nuevo frontal inspirado en el Fiat Idea y que alargó su silueta 10 centímetros, se transformó su característico frontal de pato en un frontal normalito y corriente, perdiendo gran parte de la identidad del Fiat Multipla. En la parte trasera se modificaron ligeramente los pilotos, que se sustituyeron por otros de forma más “normal”. A nivel técnico se introdujo una segunda generación de motores Multi-Jet, con 110cv, se mantuvo el 1.6 16v de gasolina y se suprimieron los motores alimentados por gas licuado y por metano. Qué hizo entonces la prensa? Pues siguió machacando una y otra vez a este monovolumen.

En 2008, el Fiat Multipla dejó de comercializarse en Europa y se cedieron los derechos al fabricante chino Zotye, que lo ensamblaba a partir de piezas enviadas desde Turín dando lugar al Zoyte Multiplan (si, con “N” final). La única condición que se le dió al fabricante chino es que su producto no podía ser comercializado en Europa. Con el tiempo, y debido a diversos problemas que el gobierno chino impone a la importación, en 2010 el coche pasó a fabricarse íntegramente en territorio chino, pasándose a llamar Zotye Langyue y permanenciendo aún vigente en el catálogo de este fabricante.

Ahora bien, vamos a dejar de lago los sentimentalismos porque me gustaría saber que opina el gran público sobre el diseño de otros vehículos similares al Fiat Multipla.

Dos modelos que podrían ser similares son el Renault  Mégane Scénic de primera generación o el Citroën Xsara Picasso. En ambos casos se trata de dos vehículos incapaces de hacer sombra al modelo italiano en aspectos tan importantes como la identidad estética, la dinámica de la conducción o el aprovechamiento del espacio, pero que, aún así, no sufrieron el “acoso y derribo” de la prensa. Eso no significa que fueran coches perfectos, porque el Citroën era un coche muy pesado, poco potente, y por tanto, muy torpe, y el Renault además de poco potente (motores desde 65cv) y poco estable, tenía un habitáculo de mala calidad y estrecho, que lo disimulaba con un asiento trasero notablemente más estrecho que los laterales.

Queréis saber que era lo que realmente estaba mal organizado en el Fiat Multipla y que ninguna revista ha dicho??? La consola central. Cómo se estropease cualquier mando o cualquier botón, había que desarmarla entera!!!

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2 pensamientos en “Europa no quiere revoluciones

  1. Yo he montado en la Scenic de primera generacion y es una fragoneta de reparto con algun tapizado extra.

    El Xsara Picasso no estaba mal.. pero era como sentarse en el sofa de la salita: muy comodo, pero no esperes llegar a ninguna parte en el.

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