Cuánto gasta tú coche???

Cada vez que saco el tema del consumo de un coche siempre llego a casa con la sensación de que mi coche es el que más consume y el menos ecológico de todos… y prefiero pensar esto y no ponen nunca en duda que alguien pueda llenar el depósito de un utilitario de gasóleo de hace casi 20 años y hacer 1.500km… (y quedarle aún combustible para la vuelta, jeje). Si el propietario dice que es cierto, yo me lo creo!!! Es más, me lo creo con la misma incredulidad con la que veo los consumos homologados de la mayor parte de los vehículos en España…

A ver señores legisladores… ustedes conducen??? No quiero ser descortés, pero o bien no conducen o bien les regalan el combustible.

Mi mayor logro en términos de consumo, ha sido sin duda, realizar casi 150km y obtener una media de 3,3 l/100km en un Fiat Punto 1.2 M-Jet / 90 con cambio robotizado de 6 velocidades, pero seamos sinceros… con el deposito más vacío que lleno, con las ventanillas y el techo cerrados, el climatizador apagado, la radio apagada… lo único que iba conectado era el control de velocidad a 90 km/h. Eso si… MENUDO TOSTÓN!!!.

Lógicamente, hay coches que en una conducción habitual me han regalado unas cifras de consumo realmente interesantes. Así por ejemplo, el BMW 320d automático, con sus 5,4 l/100km se puede catalogar de sumamente interesante. Lo más llamativo del BMW es que en este caso no hice ningún tipo de “trampa” para conseguir este consumo tan atractivo y aunque si debo decir que por mi forma de conducir, suelo obtener consumos bastante bajos en la mayor parte de los coches que han pasado por mis manos no me considero ni un parásito ni precisamente lento. Simplemente modero mis impulsos y, sobre todo, procuro anticiparme…

Otro coche que me sorprendió gratamente por sus cifras de consumo  fue el Opel Insignia CDTI 130. Conseguir un consumo de 4,9 l/100km en un coche tan grande y pesado, con cuatro ocupantes y sus cuatro maletas, me pareció una maravilla, aunque cómo ya he contado en otra entrada de este blog, el exagerado desarrollo del cambio que favorece estas cifras de consumo en tierras llanas, puedes volverse en su contra en cuanto la carretera se inclina un poco, ya que también es cierto que este coche no aguanta muy bien la sexta a poco que la carretera suba y que para aprovechar el freno motor hay que esforzarse de una forma un tanto extraña…

Pero si hay algún coche que me haya sorprendido, ésta ha sido sin ningún lugar a dudas, el Lancia Delta Platinum. Es un coche de gasolina con 200cv y cambio automático de seis velocidades (tirando a largas…) con el que se puede obtener un consumo en carretera (ojo, carretera no es autopista ni autovía… es carretera) de 5’3 l/100km!!!. No sé que pensará quien haya llegado hasta aquí, pero me parece que no está nada mal…
La cosa cambia totalmente cuando intento hacer algún tipo de prueba similar en terreno urbano. No sé si es que mi destreza al volante se pierde al entrar en el casco urbano de cualquier ciudad o es que nos engañan de forma descarada, pero es que NUNCA, NUNCA, NUNCA he conseguido acercarme a las cifras de consumo homologadas para los distintos coches que han pasado por mis manos. Y el problema no es que no me acerque, el problema es que he obtenido unas cifras que me parecen insultantes y que en la mayor parte de los casos ningún fabricante se atrevería a publicar en sus maravillosos catálogos de páginas satinadas. El mismo Fiat Punto con el que he obtenido 3,3 l/100km en carretera me ha llegado a regalar cifras superiores a los 12 l/100km en ciudad (lo que es más del doble del consumo homologado).

Considero que la prensa especializada debería publicar los consumos reales que hayan obtenido en sus pruebas y no publicar las que el fabricante haya conseguido homologar y considero también justo que los fabricantes que quieran publicitar una determinada cifra de consumo deberían demostrarlo a sus clientes.

Pero el tema del consumo falso va más allá de lo que es simplemente la frecuencia de paso por los surtidores de combustible. El tema de las emisiones me parece otro circo que se han montado entre gobiernos y fabricantes para reírse a la cara del conductor. Lo primero que podemos deducir, es que si los consumos REALES son tan diferentes a los homologados, las cifras de emisiones estará igual de mal calculada, por lo que se podría hablar de que en España el cálculo del impuesto de matriculación a partir de las emisiones contaminantes de los vehículos está basado en una quimera.

Por otro lado, el cálculo de las emisiones se basa en una proporcionalidad sobre el consumo medio homologado, lo cual es FALSO (con mayúsculas y todo). Dos coches que obtengan el mismo consumo medio no tienen porque emitir la misma cantidad de CO2, ya que esto dependerá no sólo de la eficacia de la combustión en el interior del bloque, sino también del funcionamiento de los distintos filtros de partículas o catalizadores que lleven los sistemas de escape de dichos vehículos.

En fin, que para consumir poco, hay que tener cuidado con el acelerador, llevar el coche siempre a punto, revisar la presión de los neumáticos… pero nunca debemos hacer caso a quién nos vendió el coche si no queremos llorar de impotencia…
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