La monarquía… es eterna???

La jungla tiene a Tarzán, la selva al león… y la carretera al Rolls Royce.  De veras, que aunque suene a tontería, no se me ocurre mejor forma de explicar lo que para mi es un Rolls Royce. Reconozco que al mundo de la técnica, la marca inglesa no ha aportada nada en su siglo de historia, y sólo ahora que está bajo el paraguas del grupo BMW, empiezan a disfrutar de los últimos adelantos técnicos aplicados al mundo de la automoción. Sea como sea, la historia de Rolls Royce siempre ha estado rodeada de ese misterio que recubre a cada una de sus creaciones. De hecho, hasta no hace muchos, el fabricante no daba ningún tipo de información técnica: la potencia y la velocidad máxima siempre eran “la suficiente”. Menos mal que en los años ochenta la prensa del motor ya empezó a disponer de bancos de rodillos para pruebas…

Sea como sea, el Rolls Royce siempre ha sido el coche favorito de (casi todas) las monarquías mundiales, de (casi todos) los jefes de estado y de (casi todos) los hoteles más caros del mundo. Un Rolls es un Rolls, y no hay nada más que explicar. Hay alguien que no sepa lo que es el espíritu del éxtasis??? Si alguien contesta “sí”, quizás se haya equivocado de blog.

Sea como sea, si hay algo que ha caracterizado la historia de Rolls Royce ha sido su matrimonio con la también británica Bentley. Esta segunda marca había sido fundada en 1919 y diez años más tarde quebró totalmente, siendo comprada en 1931 por Rolls Royce. Desde entonces, y hasta 1998, ambas marcas compartieron catálogo, ofreciendo sólo pequeñas variaciones para poder distinguir entre el mar lujoso Rolls Royce y el más deportivo Bentley. Por desgracia, en la mayor parte de los casos, todas las diferencias se resumían en un menor número de cromados para los modelos Bentley, pero bueno, eran cambios suficientes para mantener el orgullo del espíritu del éxtasis por encima de la B alada. Bueno, para matizar un poco y decir toda la verdad, es justo reconocer que Bentley tuvo más modelos propios, es decir, sin homólogo Rolls Royce, que al revés, y también que, a pesar de la separación, el último Rolls-Bentley desapareció en 2009 cuando se cesó la fabricación del Bentley Arnage, la versión deportiva del Rolls Royce Silver Seraph, desaparecido ya en 2002.

Para hacer un repaso a la historia de los modelos Rolls Royce vamos a comenzar después de la segunda guerra mundial por una razón muy sencilla. De 1939 a 1947 no se fabricó ni un sólo coche en serie, por lo que para mi, el verdadero nacimiento de la marca se produjo en 1947. Además, durante la primera mitad del siglo XX, había en Europa una infinidad de pequeños fabricantes de lujo capaces de plantar cara con sus modelos a los Rolls Royce. Entre las marcas más lujosas de esos primeros años de la automoción europea, quizás la que más destacó fue Hispano Suiza. Sea como sea, en la historia de Rolls Royce no hay muchos modelos; si hay muchas variaciones sobre cada modelo, y todas ellas con nombres distintos, que puede hacer pensar en una gama amplia, pero nada más lejos de la realidad.

El primer Rolls Royce “de post-guerra” fue el modelo Silver Wraith, lanzado en 1946… bueno… lanzado, lo que se dice lanzado… no sé; se presentó en primavera y en todo el año 1946 sólo se entregaron dos unidades!!! Salvando este pequeño detalle de lanzamiento, este Silver Wraith se caracterizó por estar hecho sobre el chasis del Wraith (modelo anterior a la guerra), por su pequeño motor de 4.257cc y por ser el último Rolls Royce que se vendería en semi-chasis. Qué es esto? Pues que hasta la fecha, Rolls Royce entregaba los coches a sus clientes hechos… pero sólo hasta la puerta delantera; el resto del coche debía ser acabado por algún carrocero especializado al que el cliente llevase el coche… o el trozo de coche, según se vea. Aún así, se mantuvo en el mercado hasta 1959, se fabricaron 1.783 unidades y la única modificación importante fue la sustitución del cambio manual por otro automático de origen General Motors. Si es interesante comentar que este coche sólo se fabricó con el volante a la derecha; para la exportación se lazó el Silver Down, que si bien algunos puristas lo catalogan como un modelo independiente, para mi no es más que un Silver Wraith con el volante a la izquierda.

En 1950 apareció el primer Rolls Royce hecho completamente por Rolls Royce, si bien para las carrocerías se contó con la ayuda de los mejores carroceros de la época. Nació el Phanton V para convertirse en el rey de reyes… y en rey para reyes, porque su exclusiva tirada de 18 unidades, fabricadas en tres años , quedó en manos de casas reales y jefes de estado. Así, la casa real inglesa se quedó con 8, la casa de Franciso Franco se quedó con 3; la famila Al-Sabah y Mohammad Reza Pahlavi con dos cada uno y Aga Khann III y la familia real iraquí con uno… Y el que falta??? Pues el que falta fue un proyecto de furgoneta que quedó en manos de Rolls Royce hasta que  se destruyó en 1963. El resto, salvo el que pertenecio a S.A.R la princesa Marina de Grecia y Dinamarca, del que se desconoce su paradero, están en perfecto estado de uso.

A día de hoy, este sigue uno de los coches más admirados en todo el mundo, y si hay algo que los caracteriza, y los une como miembros de una misma serie, es sin duda alguna, la efigie del espíritu del éxtasis arrodillada, como forma de presentar los respetos hacía sus ilustres ocupantes. De hecho, a pesar de los esfuerzos de mercadotecnia que han hecho muchos fabricantes cuando han regalado coches a distintos personales públicos, como jefes de estado, jefes de la iglesia católica o miembros de casas reales, sólo Rolls Royce ha modificado su insignia. No sé si por mercadotecnia o todo un detallazo, pero el resultado no puede ser más espectacular.

En 1955 se presenta la serie Silver Cloud, como el primer Rolls Royce que sólo se fabrica con cambio automático. No representó un modelo muy importante para el fabricante y de hecho, en los once años que estuvo en el mercado, se lanzaron tres series, aunque las dos primeras cueste distinguirlas y la tercera se pueda hacer sólo por el doble faro delantero que, con el paso de los años, caracterizaría a los modelos Bentley (recuerdo otra vez que los Rolls y los Bentley eran clones). Se puede afirmar que este modelo fue un modelo de transición entre los mastodónticos modelos anteriores, y los más recortados modelos posteriores. Personalmente no puedo catalogar este coche como bonito porque es como un modelo que estéticamente podría estar en los años 50, pero con un frontal muy recargado para el época y una trasera que, sin embargo, volvía varias décadas para atrás.

Pero si hay algo por lo que la serie Silver Cloud pasará a la historia será sin duda por haber servido de base para los modelos Phanton V y Phanton VI Menos de mil unidades fabricadas en 32 años han hecho qeu estemos también ante un Rolls Royce bastante exclusivo que, no obstante, gozó de un cierto éxito, entre otras cosas porque el primer Phantom que se vendió a particulares y no sólo a jefes de estado o familias reales, claro que si no eras rey, la espera por uno de estos coches podía llegar a ser de varios años… lo que no sirvió más que para darle ventas al Daimler DS 420, lanzado en 1968, y considerado el único rival que jamás ha tenido los Phantom V y Phantom VI, y rival por decir algo, porque no sólo era casi medio metro más corto y costaba casi la mitad, aunque es justo decir que por calidad y representación, no desmerecía en absoluto. Pero siendo crueles… el Rolls era un Rolls, y eso significaba que a pesar de los intentos de las demás marcas de coches, el Rolls Royce Phantom seguía siendo la máxima expresión en cuanto a lujo y calidad se refiere. Lástima que en el apartado dinámico, siempre fueran a la cola…

En 1965 aparece la serie Silver Shadow. Respecto al modelo anterior, es más pequeño, más estrercho y más corto, y aún así, el modelo base alcanza los 5,17m de longitud.

Este nuevo modelo se convierte en el primer Rolls Royce en adoptar una configuración de monocasco, lo que le hace infinitamente más rígido que cualquier modelo anterior y permite crear directamente desde fábrica diversas modelos sin contratar su construcción a carroceros. De todos los modelos derivados, los más importantes fueron el Corniche y el Camargue.

El Corniche, con su carrocería deportiva, fue el modelo más longevo, fabricándose hasta 1993 y alcanzando las 5546 unidades vendidas (en su mayor parte, descapotables) lo que le sirvió en su momento para alzarse como el Rolls Royce más vendido de cuantos se habían fabricado. Diseñado por el carrocero Mulliner, en 1971 comenzó a ser fabricado por la propia casa y, para premiar a sus afortunados propietarios, se le dotó de un poco más de potencia y una curva de par mucho más plana respeto a los modelos de cuatro puertas. En sus modelos más potentes, llego a ofrecer una potencia de 240cv que le permitían alcanzar los 200km/h… que puedes sonar muy bien, pero no dejaban de ser unas cifras sumamente modestas para un motor de 6.75l.

Por su parte, el Camargue, sin duda el Rolls Royce más “peculiar” de todos los tiempos, se mantuvo en catálogo de 1975 a 1986, aunque sólo se fabricaron 531 unidades. En su momento, fue el coche más caro que se comercializaba en todo el mundo y equipaba un completísimo sistema de climatización interior.

En el aspecto estético, este coche diseñado por Pininfarina, se convirtió en el primer Rolls Royce de post-guerra que no fue diseñado en la casa, que no tenía la parrilla delantera totalmente perpendicular al suelo (estaba inclinada hacia atrás) y en estar diseñado en medidas métricas, y no imperiales proporcionales a la rueda delantera como todos los modelos anteriores… pero era feo!!! Eso si, como curiosidad, este coche no tuvo homologo Bentley pero hubo que maquillar uno con la B alada para un cliente caprichoso.

Los años 80 no pueden comenzar mejor para la marca inglesa. Presentan el que sería el modelo que pasearía la marca Rolls Royce por todo el mundo y que estará en el mercado durante 18 años, el Silver Spirit. Pocos coches en el mundo han sabido llevar la corona de Rey con esta dignidad. A pesar de sus limitaciones dinámicas, el reinado de este Rolls Royce ha durado los 18 años que se mantuvo en el mercado, sin altibajos, sin crisis, sin miedos… Las primeras unidades tenían un cambio de sólo tres velocidades, no alcanzaban los 200km/h y tenían unos consumos de espanto, pero aún así, reinó con tranquilidad.

Técnicamente, este coche incorporó una suspensión autonivelante ejemplar, que permitía arrancar el coche con una moneda de canto sobre el radiador sin que se cayera, o circular por todo tipo de carreteras sin que se percibiera ninguna irregularidad en su interior, algo especialmente importante en su modelo estrella, el Park Ward, versión alargada por el carrocero Mulliner y digno heredero de toda la familiar Phantom.

Pero tanto derroche de lujo hacía que a mediados de los años ochenta, los modelos Rolls Royce comenzasen a separarse en precio, de sus rivales, algo que tampoco estaba muy bien visto, sobre todo teniendo en cuenta la reciente crisis económica, y el carácter peculiar de los ingleses. Así, al final de la vida comercial de esta serie, dotaron a todos los modelos de turbocompresor para darte un poco más de potencia (desconozco potencia y par) excepto a uno, al que bautizaron como Silver Down y al que despojaron de ciertos elementos de lujo para dejarlo en un precio similar al de los Mercedes S o BMW 7 más caros. Como era de esperar, tantos las ventas de este Rolls Royce “low cost” como las de su homólogo, el Bentley Broocklands, fueron anecdóticas respeto al las globales de la serie.

En 1998, llega el dinero alemán y con él, uno de los Rolls Royce más bonitos, el Silver Seraph. Al igual que su homólogo, el Bentley Arnage, esta nueva familia de Rolls Royce sustituyen de un plumazo a todos los modelos anteriores, y por primera vez en la historia, se separa convenientemente el lujo supremo del Rolls Royce con la deportividad del Bentley dotándolos de distintas mecánicas: un 5.5l V12 para el Rolls Royce y un 4.4 V8 turbo para el Bentley, que con el tiempo retomaría el viejo 6.75l V8 aunque convenientemente puesto al día. En cualquier caso, con esta familia de automóviles se acabaron los Rolls Royce obsoletos y lentos. Sus motores tenían el doble de potencia que los anteriores y consumían la mitad. Las cajas de cambios tenían ya cinco velocidades y ahora, la calidad constructiva estaba a la misma altura que la calidad de los materiales. Todo ello envuelto en una carrocería que abandonó las aristas ochenteras para entrar en el siglo XXI con un diseño retro, pero sumamente actual y proporcionado. Cabe destacar, que era un vehículo sumamente elegante en cualquiera de sus tres carrocerías (base, larga y descapotable). Eso si, debido a la tontería de BMW y del grupo VW, fue el Rolls Royce más efímero; sólo cuatro años en el mercado y 1.570 unidades vendidas.

Ahora ya, llegamos al año 2003 y con él se presenta el Rolls Royce más avanzado de todos los tiempos y el que para mi es uno de los mejores coches. del mundo, nace el Rolls Royce Phantom.

5,83m de longitud en su modelo base,  1,99m de anchura y 1,64 metros de altura. Con estas dimensiones, el rey deja bien claro quien manda en la carretera, pero por si quedan dudas, es capaz de alcanzar los 100km/h en menos de seis segundos y los 300km/h en menos de un minuto, pero eso si, en anagrama “RR” del centro de las ruedas siempre estarán horizontal, légible, y sin transmitir movimiento alguno, casi como el indicador de potencia restante…

Se puede elegir en más de 44.000 colores para cualquiera de sus cuatro carrocerías hechas íntegramente en aluminio hidroextrusionado, y en los últimos años, y por primera vez en la historia de la marca, se lanzan anualmente varias series especiales que acentúan aún más la exclusividad de este coche. Sin duda el Rolls Royce más superlativo de toda la historia, pero también el que más ventas anuales alcanza. Esto hace que nada se le parezca, o que los intentos de los demás fabricantes queden en eso, en intentos, como los que ha realizado su ex-hermana Bentley con el Mulsanne o el estrepitoso fracaso sufrido por Mercedes Benz con el renacimiento del Maybach. Una vez más, un Rolls es un Rolls…

En el año 2010, Rolls Royce lanza el que para mi es el Rolls Royce más bello jamas fabricado. Tiene toda la clase y todo el estilo de su hermano Phantom, pero con unas medidas más comedidas, de hecho, “sólo” mide 5,40m en su versión base, lo que unido a sus 565 caballos, a su cambio automático de ocho velocidades y a la suspensión pilotada dan como resultado un coche tan elegante como dinámico. No es un coche para el chófer, para eso ya está el Phantom; es un coche para disfrutar. Y si en fotos el coche impresiona, verlo pasearse por el complicado tráfico de Londres es un maravilloso espectáculo para los ojos.

Que sea más compacto que su hermano Phantom no quiere decir que no siga siendo un salón sobre ruedas en el que poder mantener una conversación tranquila a cualquier velocidad o poder dormir plácidamente gracias al trabajo de su suspensión, capaz de aislar totalmente al coche del asfalto.

Se podría decir que este vehículo no es un coche de representación, sino que el propio vehículo es la representación en sí; Pocas tarjetas de visita habrá más elegantes que un Rolls Royce Ghost y pocos coches hay en el mundo capaz de hace girar tantas cabezas. Lo que no entiendo es porque la prensa “especializada”, incluye este coche en la misma categoría que al Mercedes S250 CDI con motor diésel de 2.2l, pero creo que el Rolls Royce tiene su propia categoría; en cualquiera de sus dos carrocerías, y junto con los Bentley Mulsanne y Continental Flying Spur, estaríamos hablando de una categoría superior, diferente, excesiva, exclusiva… de algo sin crear, de algo que no se pude describir hasta que no te sientas en un Rolls Royce.

Para el año 2013, se presentará un modelo cupé realizado sobre el Ghost; sólo sé que se llamara Wraith y que otra vez más, creará una nueva categoría de súper coches. Bastante por encima respecto al Bentley Continental GT y a años luz del Mercedes CL, el nuevo integrante de la familia Rolls Royce aún es todo un secreto, y aunque internet está lleno de fotomontajes sobre su diseño definitivo, no será hasta el salón de Ginebra cuando lo podremos ver… Seguirá siendo el rey???
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