A río revuelto, ganancia de pescadores.

Y esto es lo que pasa cuando las marcas se dedican a jugar a lo que no son, o lejos de luchar por afianzar la posición que se han ganado en el mercado. A día de hoy, he observado un gran número de marcas que están inmersas en procesos de cambio, pero no sólo de su oferta, sino de los valores que quieren transmitir a sus clientes. Valores que, no nos engañemos, en su mayor parte  no se deben a su trabajo, sino que es debida a la percepción histórica que estas marcas han tenido en el mercado del automóvil y es así, y sólo así, como puedo explicar la gran disparidad que se puede apreciar cuando se estudia con detenimiento las listas de los coches más vendidos en cada país, siendo el mercado español el más peculiar de todos los que he podido ver en mi vida. Como ejemplo, hasta no hace mucho, era España el único país del mundo en el que se matriculaban más Peugeot que Citroën, siempre teniendo en cuenta aquellos mercados en los que ambas marcas, pertenecientes al mismo grupo, contaban con una presencia sólida.

Pero si hay un ejemplo claro en el mercado sobre los cambios en el espíritu de las marcas y sus repercusiones sobre las cifras de ventas, que al fin y al cabo, es lo que interesa, es la peculiar lucha que están llevando tres marcas competidoras entre si; Audi, BMW y Mercedes.

Para poder comentar explicar esto, voy a poner como ejemplo las berlinas medias de estas tres marcas, ya que representan una parte importante en las matriculaciones, y es además, donde más variaciones se pueden observar. Es más, me atrevo a decir que hay tantas variaciones que cada vez son más iguales…

Desde hace mucho tiempo que en el mercado se tiene una percepción más dinámica del BMW 3 frente al supuesto lujo y comodidad de la clase C de Mercedes. En el apartado técnico debo reconocer que siempre me han parecido más eficaces los motores de BMW, y siempre he visto a Mercedes como la marca que más innovaba en el desarrollo de nuevas tecnologías encaminadas sobre todo a la seguridad, pero siempre un paso por detrás en el aspecto de los motores, lo que acompañado de la “peculiar” caja de cambios 7G-tronic da un resultado peculiar, que a mi personalmente, no me gusta. De los motores y los cambios automáticos de BMW, no tengo nada que objetar, y creo que el resto de los mortales tampoco… En el apartado estético, ambas berlinas medias son sumamente atractivas y en lo que respecta al precio en relación con el equipamiento, sigo considerando que es un atraco sólo comparable con los precios de la postventa de ambas marcas, pero bueno, es una formula que les está funcionando relativamente bien, y digo relativamente porque a nadie se le escapa que en los últimos años siempre hay alguna serie especial de ambos modelos…

El problema ¿serio? viene que en las últimas generaciones de estos dos reyes de la carretera se ha invertido y/o perdido demasiado tiempo en intentar reflejar las características que hacían especial a cada uno de ellos. Al final, lo que tenemos es un BMW 3 que cada vez se parece más a un Mercedes C, y un Mercedes C que cada vez de parece más un BMW 3. Vale, mantienen su estética y su imagen de marca (y eso con muchos matices), pero en el apartado de las sensaciones, cada vez son más copia y menos autenticos. Con cada nueva generación de clase C, desde Mercedes se nos aburre con conceptos relacionados con la agilidad, y con cada serie 3, desde BMW nos reiteran que el coche cada vez es más cómodo y menos ágil… Si los que queremos un coche cómodo no vamos a poder fijarnos en Mercedes, y los que queramos un coche dinámico vamos a tener que desterrar la idea de BMW… que haremos???

Desde que en 1986 saliera al mercado el Audi 80 B3, la marca de los cuatro aros ha ido acercando cada vez más posiciones respecto a las otras dos marcas alemanas, ofreciendo un producto equilibrado, con soluciones técnicas adecuadas al segmento en el que milita y con un precio inferior en la mayor parte de las ocasiones al de sus rivales.

Cierto es que en el tema de las soluciones técnicas, Audi siempre había ido un paso por detrás respecto a BMW y a Mercedes, así por ejemplo, el tema de los cambios automáticos o las culatas multiválvula les costó un poco asimilarlo, pero con el tiempo ha ido conformándose como una alternativa cada vez más a tener en cuenta, aunque en un principio se considerase el coche del que quería un BMW o un Mercedes y no podía pagarlo.

Doy un salto al presente y echo un ojo al nuevo Audi A4, recientemente retocado tanto a nivel estético como mecánico. Lógicamente, dentro de este vistazo incluyo también al Audi A5, que en el fondo es el mismo coche.

Qué es lo que veo??? Pues todo un cochazo, y no se puede negar, pero vamos a ir por partes que tampoco es oro todo lo que reluce…

Para empezar, no voy a negar que si hay algo en lo que Audi no hay cambiado para nada es el tema de los diseños; sosos, anodinos… y repetitivos hasta la saciedad. No sé si el departamento de diseño del grupo VAG está inmerso en un ERE o es que tiene acceso a facebook en horas de trabajo, pero de veras que en ocasiones me cuesta poder diferenciar los distintos modelos de Audi cuando los veo por la calle. Pero bueno, no es algo nuevo, porque de siempre el parecido entre todos ellos fue innegable. Sólo el Audi A3 se salvaba, y con el modelo 2013 han vuelto ha hacer una calcamonía de sus hermanos.

Salvado este pequeño borrón y correspondiente tirón de orejas a sus diseñadores, si hay una forma breve de resumir cómo es el Audi A4, se puede afirmar que es un coche bien hecho. No es que destaque por tecnología, por calidad, por materiales… es que destaca por todo.

En el apartado mecánico cuenta con motores diésel y gasolina que van desde los 120cv hasta los 450cv (curiosamente, el único que no es sobrealimentado), aunque por desgracia se les nota que se preocupan más por  las mecánicas de gasóleo. Puede montar cambio manual, manual pilotado por doble embrague o el espectacular (para los que nos gusta conducir tranquilo) variador de relación continua, sin duda alguna, el más evolucionado del mercado europeo. A esto se une la posibilidad de poder elegir tracción delantera (trasera en sus rivales) o total, aunque mirado con frialdad, se debería poder elegir las versiones más potentes con tracción simple, ya que desde mi punto de vista, las ventajas que aporta a un altísimo porcentaje de clientes, son más de mercadotecnia que de seguridad real. Por último, podremos elegir entre las carrocería berlina y SportBack, el familiar Avant, los coupé y cabrio, el todo camino de pega Allroad Quattro y, en exclusiva para los chinos, la versión berlina alargada.

En el interior nos encontramos más o menos con lo mismo que en el exterior. Tiene un habitáculo amplio pero con un diseño que no enamorará al primer vistazo a nadie. Matizo eso de “al primer vistazo” porque en lo sucesivo nuestra percepción cambia.

Sin ningún tipo de duda por mi parte, en este coche se respira calidad; los ajustes son perfectos, los materiales son buenos, todos los mandos están dónde se suponen que deben estar y, a diferencia de los BMW 3 y Mercedes C, no abusa en exceso de plásticos duros y/o pocos vistosos en las zonas donde no deberían llegar muchos ojos.

Si miramos modelo más económico, vemos que no es un coche barato, pero al menos lleva un poco más de equipamiento que sus rivales, aunque por ejemplo, de serie, los retrovisores exteriores son térmicos, las luces diurnas no son por leds y no lleva anclajes IsoFix… claro que a golpe de talonario podemos tenerlo todo, aunque el golpe ha de ser fuerte, porque el precio de algunas opciones, como por ejemplo unas simples llantas de 17 pulgadas me parece un poco desorbitado.

En definitiva, no es que sea un coche que haga girar muchas cabezas a su paso porque su diseño no es cautivador y porque hay muchos ya por la carretera. Aún así, quizás si esto sucede, sea porque pasa un A5, algo más deportivos que su homólogo A4. Sea como sea, la berlina media de Audi es un coche que ha sabido evolucionar y ocupar el puesto que le corresponde. Ha pasado de ser un segundón a morder las ventas de los Mercedes y de los BMW, y gracias a sus diferentes soluciones técnicas, variedad de motores, cambios y suspensiones, y las infinitas posibilidades de personalización (pagando, eso si) podemos hacer nuestro Audi más al gusto BMW o más al gusto Mercedes, jeje.

Nadie sabe cómo sería el BMW 3 actual si no hubieran intentado copiar tanto a Mercedes, ni como sería el Mercedes C si no quisieran copiar la agilidad que el mercado ha otorgado a BMW, pero una cosa si podemos tener claro, y es a dónde ha llegado Audi con su A4; a lo más alto de las berlinas medias.

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