Voy a mil (pensando en no sé qué)

Los que hicimos el bachiller por ciencias puras, entendemos por velocidad la magnitud física vectorial que relaciona la distancia con el tiempo y que tanto nos ha divertido en bachiller haciendo ejercicios con los dichosos trenes que salen de Madrid a Barcelona y de Barcelona a Madrid. También se aplica en ocasiones la velocidad para explicar determinados estados de ánimo, así, en caso de excitación podemos decir que “estamos a 100”, si tenemos mucho trabajo “estamos a mil”… y así varios ejemplos más. Pero que pasa cuando hablamos de la velocidad en la carretera???

Lo primero que vamos a desterrar es esa cibercreencia de que en España no había límites de velocidad hasta 1974. Lo que si es fácilmente entendible es que el 99% de los vehículos que circulaban en la década de los 70 por las carreteras del país no podían alcanzar los 130km/h ni ayudados por la fuerza de la gravedad. Cierto es que de 1976 a 1981 se fijó un límite de 100km/h debido a la crisis del petróleo y que posteriormente se quedó fijado de forma definitiva en 120km/h, exceptuando un corto periodo de tiempo en el que se limitó a 110km/h por infinitos motivos con nulos resultados. También es cierto que hasta no hace muchos años, el límite en zonas urbanas era de 60km/h, frente a los actuales 50km/h. Sea cual sea el límite establecido, no podemos olvidar que como buenos españoles nos vamos a quejar siempre y los vamos a considerar obsoletos, así que voy a expresar mi opinión sobre las velocidades máximas permitidas en España.

La velocidad genérica menos polémica, sin duda alguna, es la nueva limitación a 90km/h en las vías convencionales. Bueno… en fin… como todas las decisiones tomadas por los distintos gobiernos democráticos españoles, me parece una estupidez, una pérdida de tiempo y una cortina de humo para ocultar otros problemas sociales españoles. No voy a opinar sobre las diferencias que se podrán observar en cuanto disminución de consumo y siniestralidad que esta nueva limitación llevará aparejadas, pero me parece justo reconocer que la mayoría de las carreteras de doble sentido españolas están plagadas de infinitas limitación que hacen que los conductores lleguemos a olvidar la velocidad máxima permitida en cada tramo. Y eso, sin hablar de las limitaciones a 50km/h en travesías o de las limitaciones específicas cuando nos acercamos a un cruce, a una zona de curvas o a cualquier otro punto en las que el estado considere oportuno limitar la velocidad a 40km/h. 40km/h??? A ver… señores del Estado… si en una carretera principal se debe limitar la velocidad a 40km/h, el problema no son ni los conductores, ni la siniestralidad… ni siquiera el afán recaudatorio de las administraciones públicas que rápidamente colocarán un radar… El problema es que en el año en el que estamos aún haya ese tramo de carretera sin arreglar!!!

Esto no quiere decir que el Estado no se preocupe, de ninguna manera. El problema viene cuando el Estado se preocupa por Él y no por los ciudadanos. Con esto quiero decir que el colocar una señal que nos avise de que circulamos por un tramo peligroso, limitar la velocidad, en ocasiones de forma exagerada, sembrar los arcenes de radares y prohibir el adelantamiento no es la solución. Si que sirve como una medida temporal, pero lo que un Estado debe hacer es estudiar el motivo de los siniestros que se producen en un determinado “tramo de concentración de accidentes” y actuar en consecuencia. No voy a negar que la mayor parte de los accidentes de circulación se producen por causas humanas, y que hay otra parta, mucho más pequeña, debida a el fallo mecánico de algún sistema del vehículo, pero muchas veces me pregunto porque nunca se atribuye un accidente al lamentable estado de gran parte de las red principal del Estado. Por una parte, si se determina que un siniestro se derivado del abandono en el mantenimiento de las infraestructuras del Estado, considero justo que éste se deba hacer cargo de las indemnizaciones, pero por otro lado veo poco probable que ningún representante de los gobiernos actuales y/o pasados reconozca la escasa inversión en las carreteras españolas.

En ciudad la cosa ya es distinta; el límite de 50km/h está medianamente aceptado, si bien, en ciertas rondas me parece una tontería que, una vez más, sólo sirve para llenar la vía de radares y recaudar. Lo que si me llama la atención es que desde algunas asociaciones, como por ejemplo Stop Accidentes deseen que se limite la velocidad a 30km/h alegando que se producirían menos accidentes y menos atropellos. Vamos a ver… y si prohiben totalmente la circulación no habría ni atropellos ni siniestros!!! Lo simpático de este colectivo es que en ningún momento llama a la educación y convivencia entre los distintos colectivos urbanos (conductores, bicicletas, peatones) sino que culpa de todos los accidentes a los vehículos a motor. A ver señores de Stop Accidentes… su labor es muy loable, y de veras que les admiro, pero por favor, abran los ojos, pero ábranlos para todos, no sólo para culpar a los conductores, sino para ver como vemos todos, que la actitud de los ciclistas en la ciudad no se merecerá nunca el Nobel a la convivencia y que el comportamiento de la gran mayoría de los peatones, sobre todo a la hora de cruzar las calles tampoco es como para felicitarse.

La costumbre de culpar a los automovilistas es tan recurrente que, directamente, ya no nos la creemos; lo siento mucho, pero cuando me pongo al volante de un coche no tengo ni una pizca de remordimiento y aseguro, con la posibilidad de demostración, que en muchas ocasiones, circulando por una gran ciudad, me causan más estragos muchos peatones “aventureros” que otros vehículos.

Por último, respecto a esta locura de limitar a 30km/h, me gustaría pensar como funcionaria el servicio de autobuses urbanos, servicio que ya hoy en día, es muy deficiente en la gran parte de las grandes ciudades españolas.


Caso aparte merece la limitación genérica en autopistas y autovías. A 31 de diciembre de 2011, había en España 16.204km de vías de alta capacidad. Vale que en esta cifra se incluyen grandes avenidas urbanas, como puede ser la Ronda Litoral en Barcelona, o la M30 en Madrid, que de autovía tiene el nombre y nada más… pero de todos los kilómetros que realmente son autopista y/o autovía, no hay ningún tramo en el que si se pueda subir la velocidad???

No voy a ocultar mi apoyo al colectivo MOVIMIENTO140, ni negar que estoy a favor de este aumento de velocidad y que en la página me he hecho “amigo” de ellos en Facebook, aunque ellos aún no me hayan dado el “me gusta” a Nunca sin mi coche. Por un lado me gusta su movimiento porque yo si estoy a favor de un aumento en las velocidades genéricas en ciertas vías de alta capacidad y porque, a diferencia del colectivo “Stop Accidentes”, desde este colectivo no abogan por la prohibición, sino por la liberalización.

Como asturiano que soy, reconozco que “el Huerna” no es el mejor sitio poner en marcha este proyecto, aunque también es cierto que llamar autopista a “el Huerna” es reírse a la cara de todos sus usuarios… bueno, llamarla autopista y encima cobrar los 12 eurazos que nos clavan… El caso es que, después de mi particular queja, los que usamos y disfrutamos del coche con tanta regularidad como podemos, somos conscientes de que a lo largo de la geografía española hay muchos kilómetros de vías de alta capacidad en las que se podría aumentar la velocidad máxima hasta 140km/h sin que ello supusiera un problema para nadie. El hecho de aumentar ese límite de velocidad, todo hay que decirlo, no supondría la obligación de circular a 140km/h, sólo la posibilidad de que lo haga quien quiera. Quien prefiera circular a 120km/h que lo siga haciendo, que no va a pasar nada, nada, naaada!!!

Considero justo que desde este Gobierno que tanto nos achucha por todas partes, se tuviera en cuenta este clamor social, como se ha tenido para otros acontecimientos (en los que el interés político era más claro…). Porqué no nos ponen a prueba??? Porque no ponen pegatinas de “140” sobre las señales igual que se hizo cuando limitaron la velocidad a 110km/h???

Los que hacemos viajes largos, y entendemos como largos los que son de más de 500km (los de menos kilómetros son paseos…) agradeceríamos esta medida de gracia por parte del Gobierno. Porqué no nos ponen a prueba??? Porqué no aceptan subir el límite de velocidad a 140km/h y estudiar en un plazo prudente sus consecuencias en la siniestralidad??? Bueno, en la siniestralidad y en las arcas del estado, que a más velocidad más consumo, y del combustible, la mitad se la queda Hacienda (nos nos vayamos a olvidar). Además, lo digo bien claro; cuando llevo más de 2 horas a 120km/h me aburro y reconozco que me distraigo, algo que no me pasa cuando voy un poquito más rápido…

En fin, cada uno que opine lo que quiera, pero por favor, que lo haga con conocimiento y sin ofender / faltar / insultar a nadie, que ya estoy harto de conversaciones de barra de bar con los típicos que creen tener la razón sólo por chillar más que nadie y soltar tres o cuatro tacos (por minuto)

Por último, como curiosidad rara… porqué Ciudad de Vaticano tiene límite máximo establecido para carreteras convencionales si es todo territorio urbano??? Será que tendrán pensado “evangelizar” algún territorio???

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