La cadena trófica…

…o cómo el coche grande se come al coche chico… o cómo el conductor caradura se ríe del prudente. Se lea cómo se lea, en la carretera aún hay clases y clases, y no hago referencia en la forma de conducir de ciertos conductores con sus potentes berlinas TDI o a las “mamás tanque” con sus enormes todobordillos, sino que en esta ocasión voy a hacer una especie de cadena trófica basándome en los distintos colectivos que nos podemos encontrar en la carretera.

En la base de mi cadena trófica nos encontramos los conductores que usamos el coche para nuestros desplazamientos. Gracias al uso del vehículo privado podemos pasar los fines de semana en cualquiera de los atascos que se originan en toda la red de carreteras sin que ninguno de los gobiernos que hemos tenido en todos los años de democracia haya hecho nada por evitarlo. Se hacen carreteras que desde el primer día se muestran incapaces de absorber el tráfico diario, se crean peajes en todas partes, se realizan labores de mantenimiento con cuentagotas… En fin, que no me voy a extender que todos sabemos cómo van las cosas en este país.

Justo por encima de los turismos situaría a los vehículos de dos ruedas, ya sean bicicletas o motos. Por resumir su actuación de una forma breve se podría decir que dan vergüenza. Con la excusa de que sólo tiene dos ruedas, se les considera que son más débiles entre el tráfico urbano, pero sin embargo, un 99% de ellos no demuestra este supuesto temor ni actúa en consecuencia. Ya no voy a opinar sobre las políticas del “todo vale” que ciudades como Barcelona han puesto en marcha para fomentar tanto el uso de las ciclomotores y de las bicicletas, ya que el tiempo ha demostrado que se les ha ido de las manos el asunto. Van por la carretera, van por la acera, incordian a los coches, incordian a los peatones… pero claro, hay que tener educación y respetar su debilidad… pues no; cómo vehículos que son han de circular respetando al máximo las normas de circulación y han de estar sujetos a las mismas sanciones que el resto de usuarios de las vías públicas. No necesitan dinero los ayuntamientos? pues que recauden sobre los que hacen las cosas mal y que deje a los cumplimos las señales de circulación en paz. Pero claro, entonces aparecen las asociaciones de ciclistas protestando y nos comen a todos con patatas…

En un tercer nivel de mi especial pirámide trófica, y cómo no podría ser de otra forma, sitúo a los conductores de furgonetas de reparto. Son igual de incómodos que los vehículos de dos ruedas, pero con la diferencia de que ocupan un espacio mucho mayor. Con la cantinela de que están trabajando, los conductores de turismos respetar y entender que puedan parar en cualquier sitio, que circulen como locos, que no respeten ni una señal y sobre todo, que a pesar de tener sus cientos de espacios reservados, decidan parar en cualquier sitio para realizar las operaciones de carga y descarga. Esto puede tener su lógica, ya que la mayor parte de las zonas reservadas las usan para aparcar sus vehículos mientras se toman un café en cualquier bar… Pero claro, a ver quién es el guapo que les estornuda, porque estos también tienen sus asociaciones para hacer valer sus derechos, cosa que está muy bien, pero claro, siempre y cuando que hagan recordar que los demás conductores también tenemos los nuestros.

Por encima de los repartidores, como depredadores del asfalto, podemos situar a un colectivo que se cree el más valiente por conducir vehículos de doce metros… Se hacen llamar profesionales del volante, pero es fácil verlos siempre en un trato amenazante y muy poco respetuoso hacía el resto de usuarios de la vía pública. En circulación es fácil ver la incapacidad de muchos “profesionales del volante” para mantener los vehículos dentro de sus carriles y, sobre todo en grandes ciudades, lo normal es que vayan ocupando dos carriles, sin importarles para nada el resto de usuarios, aunque luego hay que estar preparado para oír de todo como se nos ocurra pisar su carril bus… Es también bastante habitual ver que no respetan para nada aspectos tan importantes como la distancia de seguridad, la velocidad o los mismísimos semáforos. Se creen también muy valientes porque sus vehículos son grandes y, cómo no podía ser de otra forma, también tiene sus asociaciones!!! No se nos debe olvidar que los servicios de autobús urbanos suelen estar fuertemente subvencionados, lo que quiere decir que lo paga tanto el que lo usa como el que no lo usa.

En la cima de mi pirámide trófica, cómo no podía se de otra forma, y ganado por su forma de actuar, puedo afirmar que el depredador máximo en la carretera, el rey de la jungla, es sin duda alguna, el taxi. Pocos colectivos tienen tan poco respeto a las normas más básicas de circulación y tan poca educación con los demás usuarios de la vía pública como el colectivo de taxistas. Ya no es cuestión de sus políticas a la hora de ejercer su profesión, de las constantes subidas en el precio, en los suplementos, en la cada vez más frecuente mala calidad del servicio o en el estado de algunos vehículos… ya es la forma de portarse con los demás vehículos, algo que, como ya he dicho en otras ocasiones, tiene parte de culpa las autoridades competentes en cada ciudad.

Podré levantar pasiones y odios, pero llevo años observados la bipolaridad de muchos taxistas dependiendo de si van libres u ocupados… si el semáforo está en naranja y se paran están ocupados. Si por el contrario el semáforo está en naranja y te paras tú, si detrás va un taxi vacío te tendrás que preparar para oír de todo…

Sin embargo, la última artimaña que han desarrollado los taxistas, en este caso los de Barcelona, para que las autoridades les acaben ya de regalar todo el espacio urbano para que ellos puedan campar a sus anchas, ha sido proponer un peaje para poder entrar en el centro de la ciudad, con el que calculan que se podría recudir en un 30% los vehículos que circulan y un 15% los niveles de contaminación acústica y atmosférica. Quisiera saber cómo han hecho esos cálculos, pero sólo por hacerlos y por hacer esa propuesta, ya se merecen todo mi desprecio.

Mirando el tema desde la escasa amplitud de miras y la incomodad que me da saber que estoy en la base de  mi particular pirámide trófica, y reconociendo que no estoy asociado a ningún colectivo que defienda mis derechos, sí que me gustaría proponer una serie de medidas encaminadas a hacer de la ciudad un lugar más amable y, al menos, más equitativo, dónde podamos circular todos de una forma más amigable y, sobre todo, más respetuosa. Lógicamente, esta serie de medidas son propias, me parecen justas y considero que su aplicación sería un buen paso adelante para aquellos ayuntamientos que tengan algún tipo de interés en mejorar la circulación. Me imagino que algunas de ellas levantarán ampollas, pero bueno, más ampollas nos levantan la actitud de los grupos arriba descritos.

1.- En primer lugar, mas vigilancia, más mover el culo la policía y más sanciones. No es normal que en carretera veamos cada día cientos de imprudencias, cientos de locuras, cientos de barbaridades… y la policía no. Entonces para que sirven las cámaras, los radares, los sensores en la carreteras… Cualquier colectivo que use la vía pública deje regirse por las mismas normas y las autoridades (in)competentes tiene la obligación de velar por su cumplimiento.

2.- Si hay calles que tienen carril bus y taxi, en algunos sitios hasta dos, y encima separados del resto de carriles por una ralla continua, los autobuses y los taxis deberían tener la obligación de circular por ellos. Lo que no me parece justo es que pidan que nadie circule por “sus” carriles (ni motos, ni bicis, ni turismos) y ellos puedan hacerlo con total impunidad por dónde les de la gana.

3.- Si resulta que ahora los taxis se preocupan por la densidad de tráfico y la contaminación, lo primero que habría que prohibir es que circulen vacíos. Toda la vida se oyó hablar de las paradas de taxis, así que no me parece que sea una locura.

4.- Ahora vamos a usar la cabeza un poco. Qué contamina más, un utilitario que circula un par de veces por semana… o un taxi que recorre hasta 50.000km al año? Pues teniendo en cuenta que la mayor parte de ellos son vehículos de gasóleo, habría que mirar a ver a quién se le aplica el peaje ecológico…

5.- Y ahora desde el punto de vista de las arcas del estado, no nos debemos olvidar de que la mayor parte de los taxistas son autónomos que tiene un bien material afecto a su actividad, en este caso el taxi, por el cual han obtenido una serie de deducciones fiscales impensables para los asalariados, por lo que sería de justicia prohibir el uso de sus vehículos para actividades privadas.

6.- Considero justo que se obligue a los taxistas y/o repartidores a realizar las paradas en aquellos lugares que estén expresamente señalados o que no supongan un obstáculo para el resto de usuarios. Por ejemplo, no me parece justo que aeropuertos o estaciones de tren se reserven los mejores sitios para las paradas de taxis (y que se nos ocurra parar a nosotros…) y que luego en la ciudad paren también en cualquier sitio… Y la excusa esta tan de moda de que “nos estamos ganando el pan…” yo sólo puedo decir que los demás también nos ganamos el pan, pero ni tenemos un Mercedes E320 ni molestamos a los demás, y nos lo ganamos tan honradamente…

7.- Para limitar la contaminación acústica en las ciudades, nada como quitar el fusible del claxon a todos los colectivos arriba descritos.

8.- Si ha bajado la demanda de taxi, porqué no se retiran licencias??? Se podría empezar por aquellos conductores que acumulen siniestros, multas, denuncias… Por un lado, había menos coches por las ciudades, y los que quedan andarían con más respeto hacia los demás y hacia las normas de circulación.

9.- No todo es meterse con los taxistas… ahora le toca el turno a los coches. Yo sólo lo hice una vez, pero no se me olvidará… Me tuve que bajar del coche porque sencillamente no me cabían las piernas. Si vamos a pagar una pasta por un viaje, nos van a meter un suplemento por ser de noche, por salir del aeropuerto, y van rápidamente a abrir el maletero para que metamos el troley y así cobrar también el suplemento de maleta… porqué nosotros, como usuarios, no podemos dar la vuelta y decir claramente que no vamos a pagar 35€ (del aeropuerto a mi casa) para que nos paseen por Barcelona en un Renault 21 sin aire acondicionado???

Me gusta llamar a las cosas por su nombre y decir las cosas lo suficientemente claras como para que se me entienda a la primera. Si no quieres que se metan contigo, no te metas con los demás. Si quieres que se te respete, empieza respetando a los demás. Lo que no se puede hacer es pasar el día molestando a todo el mundo, enfadado con el resto de conductores, criticando a todo el mundo, proponiendo ideas como las del peaje para el centro de las ciudades… y luego querer que el resto de la sociedad ponga alfombras rojas para que pasen…

Y que a nadie se le olvide que cuando la economía iba bien, o menos mal que ahora, algunos taxistas se negaban a hacer determinados servicios cortos porque “no salían a cuenta”… Ahora es fácil ver taxis que llevan a turistas desde el centro de Barcelona hasta el aeropuerto de El Prat por alguna de las dos rondas; en fin…
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