Contigo al fin del mundo

A finales de los 70 la oferta de vehículos francesas era, como poco, rara, anticuada y peculiar. Si bien en 1974 se había presentando el imponente Citroën CX, tanto Peugeot, como Renault como la propia Citroën basaban sus respectivos catálogos en vehículos claramente desfasados o, en el mejor de los casos, con vehículos que sólo eran un pequeño maquillaje de modelos anteriores. Por si esto fuera poco, en 1978 Peugeot “celebró” la compra de Chrysler Europe comercializando bajo la marca Talbot el nuevo Plymouth Horizon, un  utilitario americano que se vendió en Europa con relativo éxito, algo que a los franceses más franceses no les gustaba nada; ni sentían a los últimos modelos Talbot como franceses, ni que desde el otro lado del Atlántico les mandasen utilitarios para ser vendidos en Europa como compactos.

Por aquel entonces, Citroën lamía las mieles del éxito con su Citroën CX, y Renault lanzaba al mercado su última berlina exitosa, el Renault 18. Mientras tanto, Peugeot se tiraba de los pelos por el estrepitoso fracaso comercial que supuso el Peugeot 604 y, mientras preparaba el lanzamiento del Peugeot 505, seguía estirando artificialmente la vida del, ya por aquel entonces, obsoleto Peugeot 504. A Peugeot le crecían los enanos incluso con los acuerdos que mantenía con otras marcas; el motor PRV desarrollado junto a Renault y Volvo había supuesto una fuerte inversión de la que tardaría en recuperarse. Siendo francos, me parece que sólo Volvo amortizó realmente este motor (incluso en exceso…).

En el ámbito de los coches pequeños, la cosa iba de igual de atrasada. Citroën presentó en 1978 el modelo Visa, que destacó más como furgoneta C15 que cómo turismo. Renault tenía en su gama un ya veterano Renault 5, que tampoco era un coche como para llamar a casa a contarlo. Por su parte, la marca del león comercializaba el Peugeot 104, un utilitario tan veterano como el Renault 5, pero que gozaba con una buena fama gracias a su agilidad en carretera y a su fiabilidad, pero que por tamaño y espacio interior se había quedado tan obsoleto como su hermano el Peugeot 504, y es que la situación económica de Peugeot tampoco daba para más. La sensación del mercado francés era poco más que lamentable, sobre todo por la llegada, con relativo éxito de modelos italianos.

En enero de 1983, aún Peugeot sorprendida por la buena acogida del Peugeot 505, hace una silenciosa presentación europea de un nuevo coche, y la hace silenciosa precisamente porque este nuevo coche, nace viejo. Se presenta el Peugeot 205. Este coche representa un antes y después para la marca, a parte de que retira la sombra de la más que predecible quiebra económica. Pero es que además, se puede afirmar que el Peugeot 205 fue el primer coche pequeño que realmente era un gran coche. Durante muchos años fue una referencia en este nuevo segmento que había nacido y el espejo en el que muchos fabricantes querían reflejar sus coches, como por ejemplo, el Ford Fiesta de 1989.

Por fuera, el coche era agradable a la vista, sin estridencias. Por dentro, con un salpicadero inspirado en el Peugeot 505 (de hecho compartían botonería y mandos), aparecía un estudiado aprovechamiento del espacio, con cuatro amplias plazas y un maletero bastante capaz. En su lanzamiento inicial, se presentó sólo en carrocería de tres puertas, y eso lo deslució un poco frente al también nuevo Fiat Uno, que fue un máximo competidor hasta que el resto de las marcas comenzaron a responder. En el apartado técnico, el coche heredó los motores de la serie X del antiguo Peugeot 104. Esto quiere decir que lejos de innovar, en Peugeot se apostó por la fiabilidad demostrada de estos motores, con motores que oscilaban entre los 45 y los 80cv, si bien en muchos países el motor de inicio era el famoso 1.124/50cv y cambio de cuatro velocidades. Respecto al equipamiento, nada nuevo que señalar, salvo que, muy a la francesa, cada motor llevaba aparejado un equipamiento específico. Aquí en España, se presentaron los modelos GL, GR Comfort, SR y GT. Aún así, desde el primer momento, este coche fue un auténtico éxito en las ventas, y poco a poco, su gama fue creciendo para adaptarse a las demandas mas variadas.

En 1984, su máximo competidor, tenía una amplia gama de motores modernos que se podían combinar con varios niveles de equipamiento y carrocerías de tres o cinco puestas. El Peugeot 205, no tenía nada de eso, pero tampoco quería quedarse atrás. Primero apareció en el mercado el modelo GTI dotado de un motor 1.6l e inyección que desarrollaba 105cv. Se le dota de asientos deportivos y un ambiente interior negro y rojo. Por desgracia, aparece también un pomo del cambio con una forma cuadrada fuera de toda norma anatómica. Pero lo que si llama la atención al mercado es su bella carrocería de tres puertas, mucho más juvenil y atrevida, haciéndose famosas también las características molduras laterales que disimulan la boca del depósito. Tal fue la acogida de esta nueva carrocería que en el mismo año 1984 se presentó la serie X, que no eran más que los modelos básicos con carrocería de tres puertas. En España se presentaron los XL, XR, y XT. Por si esto fuera poco, se presenta el mejor motor que jamás haya tenido Peugeot; aparece el 1.8l diesel con 60cv, que junto con una agresiva campaña publicitaria, volvieron a disparar las cifras de ventas de este utilitario.

En 1985 aparecen en el mercado dos modelos emblemáticos para la gama 205: el Rallye y el Lacoste. Ambos blancos y ambos aceptados por sendas “bandas urbanas“. El Rallye, con su estética deportiva y un motor 1.3l súper exprimido, daba más de 100cv y se convirtió rápidamente en un oscuro objeto de deseo para todos los maquis de Europa, a pesar de ofrecer un equipamiento realmente escaso. En el otro lado, el 205 Lacoste se convirtió rápidamente en el coche pijo por excelencia, si bien también es cierto que contaba con una presentación interior bastante cuidada y un equipamiento realmente completo. Esta serie más lujosa se repetiría con los años con los nombres de Roland Garros e Indiana.

En 1986, junto con un leve incremento de potencia para el modelo más potente, aparece otro éxito comercial sin precedente en su categoría. Aparece el Peugeot 205 Cabrio. Por primera vez, un coche pequeño puede ser descapotable y útil a la vez, y todo ello sin dejar de ser bello. Se da también es pistoletazo de salida para el más famoso de todos los Peugeot, el 205 GTI 1.9/130cv (el GTI 1.6 pasa a llamarse GTX) y aparece también una versión con cambio automático de cuatro velocidades. Llegados a este punto, se puede asegurar que el éxito del Peugeot 205 viene dado por su amplia gama, desde económicos utilitarios, a deportivos rabiosos, el citado descapotable o los diésel de bajo consumo. En 1985, se fabricó ya la unidad un millón.

En 1990 se le hizo el primer (y único) restyling. En el exterior afectó casi en exclusiva a las ópticas delanteras (ahora con intermitente blanco) y traseras, así como a los tapacubos y diseño de las llantas de aleación. Los más “listos” del lugar aseguran que también se introdujo una nueva gama de motores, la TU, pero que casualmente tenían la misma arquitectura, diseño y capacidad que los anteriores, así que vamos a quedarnos con que se actualizaron ligeramente los motores, que ahora daban un poco más de potencia y consumían un poco menos. Donde si que hubo un cambio profundo fue en el interior; todas las palanquitas habían dado paso a un diseño mucho más redondeado y agradable, en que destacó la posición dominante de las nuevas ruletas para el gobierno del sistema de ventilación / calefacción. En el apartado técnico, sólo fue interesante la introducción de motor turbo diésel de 78cv.

A partir de entonces, el Peugeot 205, que tantos éxitos y satisfacciones había dado a Peugeot, simplemente se dejó morir. Hasta 1998, cuando desapareció, no se introdujo ninguna novedad salvo las necesarias para adecuar sus mecánicas a las normas anticontaminantes de 1992. Por el resto, ya con todas las marcas de la competencia al mismo nivel, Peugeot se limitó a ir presentando distintas series especiales del 205, a cada cual con menos equipamiento y con menos motores disponibles, algo totalmente inadecuado para el coche que significó el resurgir de Peugeot en el mercado, y que permitió a tantos y tantos europeos acceder a un coche robusto, fiable y económico como pocos ha habido en la historia. Este coche que nació de forma discreta, llegó a ser rey, pero murió como un mendigo.

En estos momentos, Peugeot está otra vez en una preocupante situación económica y con un futuro nada claro. Sus ventas no acaban de despegar. Tras sus poco exitosos 206 y 207, se acaba de presentar el nuevo Peugeot 208, un coche que pretende resucitar el espíritu del 205. En esta ocasión, la marca del león ha puesto todo su saber en el desarrollo de un coche sumamente atractivo y con unos motores de nueva concepción. Lejos de seguir las modas, el 208 recorta longitud respeto a su antecesor, el 207, y se sitúa un poco por debajo de los cuatro metros. Lejos de la discreta presentación del 205, el 208 viene acompañado de fuertes campañas de publicidad y se convierte en una alternativa que se merece el mismo éxito o más que cualquier otro modelo del mercado. Es un coche bien hecho, y bonito, pero otra vez más, el mercado tendrá la última palabra. Claro, que si contase con mayor oferta de motores de gasolina, y algún cambio más de seis velocidades…
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