Seguridad o marketing?

Desde siempre, la seguridad en el automóvil ha sido una preocupación tanto para los fabricantes como para los usuarios, y los avances que se han producido en la materia son tan asombrosos como conocidos por todos nosotros (aunque mucha gente aún no se ponga el cinturón…). A día de hoy, cuando se supone que al comprar un coche nuevo ya contamos con toda esta tecnología aplicada al automóvil, lo que más llama la atención es la publicidad que, desde los fabricantes, se hace al organismo “independiente” EuroNCAP. Este organismo nacido en 1996 alcanzó su estatus legal hasta 1998, al amparo de las leyes belgas, y desde entonces se dedica a valorar la seguridad pasiva de los vehículos puestos en circulación. En este punto, y para los no iniciados, puedo decir que la seguridad activa es el conjunto de elementos del coche que evitan un accidente, y la seguridad pasiva el conjunto de los que minimizan los daños en caso de producirse el accidente.

Este pequeño matiz entre seguridad pasiva y activa siempre ha levantado controversias en el mundo del automóvil debido tanto al desconocimiento popular sobre el tema, como a las diferentes “escándalos” que han ido salpicando a este organismo a lo largo de su historia, así antes incluso de alcanzar su estatus legal, y por tanto operativo, había realizado alguna prueba de choque; así, cuando se sometió a las pruebas de choque al Volvo S40 de 1997 se convirtió en el primer coche en alcanzar la catalogación de “vehículo 4 estrellas”, obteniendo poca puntuación más que el Mercedes clase A, que volcaría pocas semanas después durante la famosa prueba del alce, hoy tan entredicha debido a las trampas que la prensa sueca hizo para que el Jeep Grand Cherokee fallase. A pesar de las cuatro estrellas EuroNCAP, el Mercedes A puso de manifiesto una peligrosa debilidad en los pilares A y en el techo, que ponían en tela de juicio las valoraciones del organismo “independiente” EuroNCAP.

La segunda polémica vino de la mano de Renault. En el año 2001 el fabricante galo logro que su modelo Laguna fuera el primer coche en alcanzar la categoría “vehículo 5 estrellas”. El problema, en su día, no fue el hecho de que una marca generalista alcanzase la máxima calificación en las pruebas, sino que en pocos años Renault obtuvo el máximo galardon en casi todas sus modelos, lo que abrió una investigación en la que los expertos se preguntaban sin Renault había aprendido a hacer coches más seguros o bien coches que fueran capaces de pasar las pruebas EuronCap.
En los años venideros, cuando la mayor parte de los vehículos iban alcanzado la máxima calificación en dichas pruebas, y se generalizó la publicidad de las marcas al respecto, comenzaron las luchas entre fabricantes para demostrar que entre coches de una misma categoría, había muchas diferencias. De este forma, y ante el éxito comercial del Fiat 500 en el mercado alemán, el grupo Volkswagen, de la mano de Adac, realizó una prueba de choque entre el utilitario italiano el todo terreno Audi Q7, en las que el tractor alemán se llevaba por delante al pequeño italiano a pesar de ser socio del club de los “vehículos 5 estrellas”.

La respuesta italiana no pudo ser más más rápida, directa ni tajante: a los pocos días ya circulaban fotos por  internet de un accidente real por tierras latinas entre un Volkswagen Fox y un camión. Esta foto le trajo más problemas al grupo Volkswagen, al darse a conocer las enormes diferencias en materia de seguridad entre los vehículos que se destinaban al mercado europeo y los que se destinan al mercado latino, y al conocerse que Volkswagen distribuía en Europa unidades destinadas al mercado brasileño, los cuales no tenían ninguna de las características constructivas que le habían servido al Fox para obtener las 4 estrellas al modelo que habían llevado para hacer las pruebas de choque. La respuesta fue el cese de la comercialización del coche, poniendo como escusa la baja demanda que había obtenido.

Ya en este año, otra vez la polémica se acerca a las puertas del organismo “independiente” EuroNCAP, y otra vez son los grupos Fiat y Volkswagen las protagonistas; en esta ocasión, tras las pruebas de choque de los nuevos Fiat Panda y Volkswagen Up!. En esta ocasión el “problema” vino porque el modelo italiano obtuvo solo 4 estrellas al ser opcional el control de estabilidad, mientras que el alemán obtuvo las 5, al llevar dicho sistema de serie. En esta ocasión, el fabricante italiano alegó que el control de estabilidad no es un elemento de seguridad pasiva, sino activa, por lo que no debería ser determinante a la hora de realizar las pruebas del EuroNCAP, y criticó fuertemente la “independencia” de este organismo.

Ahora, en un nueva vuelta de tuerca en materia de seguridad, desde Estados Unidos viene una nueva prueba de la mano de IIHS. Se valora la resistencia de un vehículo en un choque frontal y descentrado con poste que simula un árbol o una farola. Los resultados no pueden ser más tristes. Sólo el Volvo S60 y el Honda Accord logran pasar la prueba con relativo éxito. Pero es que además se ve cómo un Infiniti G se desarma literalmente por el lateral. Qué pasará si se realiza esa prueba a todos los vehículos urbanos y compactos que han pasado con éxito las pruebas EuroNCAP? Realmente, no lo quiero ni pensar.
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