Y cuándo necesitamos otra cosa???

De siempre me ha gusta decir que el mejor coche para cada persona es aquel que mejor que adapta a sus necesidades reales de uso, manteniéndose dentro del presupuesto establecido tanto para la compra como para su mantenimiento, aunque luego sea yo el primero que se deja llevar por la pasión… Lo que si es cierto que hay miles de casos en los que la compra de un vehículo está condicionada por la publicidad que hacen las marcas, por el poco conocimiento sobre el mundo del automóvil y, en mayor medida, por la necesidad de autoreafirmación social que por la propia razón.

Todos mis amigos conocen ya mi Pitufo Azul, un Fiat Punto que con 90cv y cambio pilotado de seis velocidades me permite sortear el caótico tráfico de Barcelona y me da libertad para moverme y hacer viajes relativamente largos con suficiente seguridad y comodidad. No es un coche para presumir entre los amigos, ni para picarme por la autopista con algún quemadillo, pero gracias a su equipamiento, ya sea de serie u opcional, se ajusta perfectamente a mis necesidades de movilidad. Así, por ejemplo, puedo destacar que el funcionamiento del climatizador bizonal es maravilloso o que es habitual que lleve el techo panorámico abierto. Respecto al funcionamiento en carretera no tengo queja alguna, si bien en ciudad se echa en falta un poco más de fuerza en las arrancadas, sobre todo si hay algo de pendiente, aunque también es cierto que siempre circulo con el cambio en modo “Eco”, y eso se nota… vaya si se nota!!! Pero claro, qué pasa cuando necesito más?

De todos es sabido, sobre todo en viajes al extranjero, mi predilección por el BMW 3, por lo que es habitual que lo alquile, y siempre que puedo, con la empresa Sixt, que suele tener muchas unidades, siempre con un equipamiento aceptable y, como siempre lo pido automático, con muy pocos kilómetros, al ser vehículos poco demandados. Así con un 318d me recorrí durante 6 días el sur de Suiza, y con un 320d (menudo bólido) recorrí Málaga y Granada. Respecto al primero, con 143cv puedo decir que es un vehículo perfecto para las autopistas (y dura legislación) suizas, con una facilidad de manejo increíble y con un consumo realmente ajustado, pero respecto al 320d no puedo más que inclinar la cabeza ante la merecida supremacía y reconocimiento de este coche en su segmento. Manteniendo un consumo medio inferior a 5,5l/100km, reconozco haber disfrutado de la conducción tanto en la serranía de Ronda, como en la autopista entre Sotogrande y Gibraltar. Es un devorador de kilómetros sumamente cómodo, con una pisada ejemplar y con un ajustado compromiso entre comodidad y eficacia, y un cambio automático que, como en todos los BMW, lee la mente  del conductor en todo momento.

A pesar de lo dicho, en el último año he alquilado cuatro coches distintos, con cuatro compañías distintas, y lo cierto es que he tenido cuatros perspectivas diferentes.

El primero de ellos fue un Peugeot 5008 alquilado con Mu de Peugeot, un servicio prepago por que el que se puede alquilar cualquier modelo Peugeot a unos precios que sin ser para llamar a casa a contarlo, pueden ser calificados de interesantes. Al principio sus 112cv me asustaron porque podían resultar escasos para mover el coche y sus cinco ocupantes y sus millones de maletas, aunque luego resultaron más que suficientes para mover al francés con alegría y con un consumo interesante. Un fuerte tirón de orejas por el estúpido sistema de medición de sitios de aparcamiento, que sólo mide, sin asistencia alguna sobre la dirección, y por el “aviso de colisión” que sólo pita, pero no actúa sobre el control de velocidad. Salvando el primer ridículo y el posterior susto, puedo decir que es un coche que me ha convencido plenamente. Respecto al servicio Mu de Peugeot, lo único negativo es la necesidad de recoger y devolver el coche en horario comercial y sólo en aquellos concesionarios adscritos a este programa.

El segundo de la lista de alquileres del año, ha sido un Lancia Delta alquilado con la empresa Sixt, pero en Sicilia, el paraíso de la mafia. En esta ocasión la primera impresión no pudo ser más lamentable. La oficina de Palermo está un conocido barrio comercial a las (muy) afueras de la ciudad y la oficina ofrecía un aspecto decadente, como resultó ser luego el trato del responsable. Cuando vi el coche, lo primero que llamó la atención era el color gris tan feo que tenía, luego que no tenía antena, después de estaba muy sucio, y por último que tenía un súper golpe en la puerta trasera derecha. A pesar de todo, y de haber hecho la reserva con dos meses de antelación, no tenía poder de elección; o ese coche o el servicio público…

Una vez en carretera, y teniendo en casa el Platinum 1.8Di Turbo, pues este Oro 1.6 M-Jet me pareció descafeinado tanto en motor como en equipamiento, pero aún así, me gustó; sus 120cv se mostraron voluntariosos y válidos para mover cuatro personas por toda la isla, el consumo resultó ser bajo, y el confort de marcha interesante, aunque lógicamente sigo prefiriendo la suspensión pilotada del propio frente a la tradicional del alquilado, jeje!!! Sólo en los centros urbanos de ciudades como Siracusa o Taormina me resultaba incómodo, pero eso fue más debido a los tortuosos trazados de sus calles que por el coche en si. Como punto muy positivo de este coche, comentar que el asiento trasero deslizante nos resultó extremadamente útil, aún sitiéndolo por las rodillas de los pasajeros del banco trasero, pero como yo conducía… 

En la autopista A19, camino de Palermo, me resultó fácil mantener cruceros por encima de 150km/h con el coche cargado y en carreteras de doble sentido, sus 120cv permiten hacer adelantamientos rápidos y con total seguridad.

Para terminar y dejar aún mejor sabor de boca, ya en España hice una queja formal sobre le estado general del coche y la respuesta de Sixt fue, como siempre, sumamente profesional y justa.

El tercer coche alquilado en el año, fue un Citroën Grand C4 Picasso “o similar” con la empresa Atesa, y ese similar resultó ser un Seat Altea corto, cuya parecido con el modelo deseado es nulo, pero que como llegamos cuatro horas tarde a por él, me encontré con la imposibilidad de elección. Sólo puedo decir que hacía tiempo que no me encontraba tan incómodo conduciendo un vehículo, que hasta se quedaba sin dirección asistida cuando funciona el sistema Star&Stop. El coche no me resultó agradable para nada, el consumo fue exagerado para sus 105cv y el uso que se le dio y sólo gracias a mis horas de juventud con el Tetris, pudimos acomodar maletas y carrito de bebé en el maletero, eso si, después de varios intentos “game over”. Decir algo breve   sobre el coche y que resuma la percepción que obtuve del mismo, podría ser algo así como “una y no más, Santo Tomás”.

El último alquiler realizado, en esta ocasión para conocer la costa de Cádiz, fue un Opel Insignia de la empresa Hertz, en esta ocasión un Selective 2.0 CDTI. Cierto es que a este coche “ya le tenía ganas”, pero nunca se había dado la oportunidad. Ahora ya tenía en mis manos el laureado Opel Insignia y la verdad, que no me pudo dejar mejor impresión.

En su carrocería de cinco puertas, el Insignia tiene una línea espectacular y llamativa, con una caída del techo “tipo coupé” en su parte trasera muy bonita y que, sin embargo, no castiga en exceso a los ocupantes del asiento trasero. El maletero tiene una capacidad más que correcta y la postura al volante la conseguí en un abrir y cerrar de ojos. El interior, en este caso con navegador, está plagado de botones que pueden asustar un poco al principio, pero que gracias a los dos mandos giratorios se aprende a controlar rápidamente.

Una vez en marcha, en este caso con 130cv y cambio manual, el coche es noble de reacciones y fácil de conducir. La suspensión le hace extremadamente cómodo y los pasos por los badenes se pueden hacer sin frenar en exceso, como pasa con otros vehículos. Sólo el excesivo desarrollo del cambio de las variantes EcoFlex puede enturbiar un poco el panorama, ya en ocasiones se hacía necesario reducir en situaciones poco habituales, como en autopista con algo de circulación densa, cuando otros vehículos hubiesen permitido la recuperación en su marcha más larga (otra razón más para preferir los cambios automáticos…), aunque son precisamente estos desarrollos tan largos y el acertado escalonamiento de las marchas, los que me permitieron conseguir unos consumos de récord, manteniéndose en carretera en torno a los 5l/100km/h, casi siempre con cuatro personas y el aire acondicionado funcionando casi al máximo de sus posibilidades.

Sin ningún lugar a dudas, este Opel me ha gustado mucho más que los BMW 3. Se puede decir que me ha cautivado y le considero merecedor de tantos premios como ha obtenido desde su lanzamiento ya en el 2008. Es un vehículo amplio, cómodo, económico y que se ofrece a un precio muy interesante en relación a su competencia. Sólo obtiene una peor valoración al analizar sus opciones con motor de gasolina, que son escasas y gastonas. Muy importante recordar que estamos ante un coche de 4,83m, por lo que el tema del aparcamiento se complica mucho, sobre todo si no contamos con sensores de proximidad, por lo que a veces, es mejor dejarlo “tirado” en cualquier sitio…

Cómo meditación final, dejo una pregunta en el aire; ante tanta diversidad de necesidades que se tienen a lo largo de un año, qué hago, sigo con mi coche pequeñito y alquilo cuando necesito otra cosa? o mejor espero a que la lotería me de lo suficiente para comprar cinco coches? Bueno, si hago caso a la publicidad, creo que tendría que comprar un Fiat FreeMont, que según afirma la propia Fiat, son todos los coches que quiero en uno.
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