Qué tenemos y qué necesitamos???

A ver españoles de la alta sociedad… para recorrer los 200 metros que distan entre su domicilio y el exclusivísimo colegio donde su hijo único lleva cuatro años para acabar primer curso de bachiller… NO HACE FALTA UN AUDI Q7!!!

Otro mito que sería interesante desterrar de la cultura española es la extraña relación que hay entre las madres primerizas y las matriculaciones de monovolúmenes. Cierto es que dicen que los niños vienen con un pan debajo del brazo, pero lo que me parece una necedad es ver como algunos matrimonios jovenes hacen sitio para toda la panadería. Si esto fuera así, los predictor se venderían en los concesionarios de Citroën o de Renault, no?.

A la gran mayoría de los españoles les gusta demostrar su supuesto desahogo económico en la carretera y no pueden evitar cometer miles de estupideces a la hora de comprar un coche, y como muestra de mal ejemplo a seguir, podemos fijarnos en las propias administraciones públicas; de veras que me gustaría saber cuántos Audi A6 hay matriculados en España por los diferentes organismos públicos, incluyendo (lógicamente) aquellos que están en régimen de alquiler a largo plazo. Bueno, quizás sería mejor no saberlo…

Volviendo al mundo de los particulares, voy a comenzar con un pequeño matiz que he aprendido por mi afición al mundo del automóvil y por mi experiencia en el mundo del automóvil…

En el bar: Mi coche es cojonudo y no gasta nada!!! 😉
En el taller: Mi coche es una mierda, y hay que ver cómo gasta!!! 😦

Parece un chiste un poco tonto, pero tiene una explicación lógica; la mayor parte de los españolitos de a pie, se compran unos cochazos maravillosos que en muchas ocasiones se convierten en centro de conversación chigrera durante meses, pero, en el día a día… se ajustan a nuestras necesidades??? La respuesta, en un alto porcentaje, es un NO rotundo.

Partiendo que desde mi opinión, el mejor coche es aquel que está dentro de nuestro presupuesto, que se adapta a nuestras necesidades de movilidad y al que el estimamos una vida útil que, a mi juicio, debe oscilar entre los 5 y los 10 años, dependiendo según el kilometraje que le vayamos a dar. Cierto es que en todo momento se debe mantener ese factor de emoción o de personalidad que matizará nuestra compra, pero que nunca la debe guiar salvo en aquellos casos de compra totalmente emocional.

Otro punto importante a valorar en la compra de un coche, son los gastos de entretenimiento posteriores, así por ejemplo, a día de hoy, comprar un coche que requiere el mantenimiento cada 15.000km me parce un gasto estúpido, a parte de que denota el uso de una tecnología desfasada, pero sin embargo, puede ser perfectamente útil para un vehículo principalmente urbano, que rara vez recorrerá esos 15.000km al año, y que con un mínimo de cuidado, bien puede durarnos 10 años, o incluso más.

Una vez que tenemos el apartado económico medianamente resuelto, debemos comenzar a fijarnos en cuáles son nuestras necesidades reales, partiendo del hecho de que dar envidia al vecino no es una necesidad prioritaria. Desde el punto de vista práctico, quizás nuestro vecino tiene unas necesidades de utilización muy diferentes a las nuestras, y desde el punto de vista económico… cuántos vecinos nos ayudan a pagar nuestros coches? ninguno, verdad? pues ya está, lo que opine el vecino NO es prioritario.

Dentro de las necesidades reales, y con independencia del uso que le demos a nuestro coche, deberíamos incluir de forma obligatoria todos aquellos adelantos técnicos que repercuten en nuestra seguridad, activa y pasiva, y  huir de accesorios estúpidos, y muchas veces caros e innecesarios, como pueden ser las llantas de tamaños desproporcionados, por citar sólo un ejemplo. Al no perder tiempo con estupideces, podemos parar a pensar con más detenimiento cuántas personas usarán el coche, cuál será su media de ocupación, el tipo de viajes que hacemos… y sobre todo, sacar todos los “por si acaso…” de nuestra mente. En una familia típica de 4 miembros, dos adultos y dos niños, que hagan una media de 15.000km al año, mitad carretera y mitad ciudad, cualquier compacto de gasolina de los que se ofrecen en el mercado, son más que suficiente, sin ningún tipo de necesidad ni del monovolumen ni de todo terreno. Si pensáramos más con la cabeza, no veríamos tanto viejo gordo y reumático contorsionándose para entrar en su Mercedes CLS!!!

Otro aspecto en el que a los españoles se nos va la bola, es con el tema maletero… Qué más dará la capacidad… si vayamos a dónde vayamos y el tiempo que vayamos, vamos a llevar el maletero a reventar. Siguiendo con el ejemplo de la familia anterior, que se vayan a pasar un fin de semana a cualquier sitio, con dos maletas grandes ya llevan tooooodo lo necesario, e incluso alguna cosita más.

Por último, pero lo más sangrante… No entiendo este escalado de potencias de los últimos años!!! Tanto nos ha cambiado la vida a los españoles en los últimos años? Cuando se lanzó el Fiat Uno en 1983, obtuvo el máximo galardón como coche del año en Europa, y contaba con motores que oscilaban entre los 45 y los 75 caballos. Cuando se lazó el Fiat Punto en 1993, obtuvo el mismo galardón, y desde un primer momento salió al mercado con potencias que oscilaban entre los 55 y los 136 caballos. A día de hoy se vende con motorizaciones que oscilan entre los 69 y los 180cv. Se mantienen en cierta medida los modelos básicos, aptos para una utilización urbana y ligados a un equipamiento, en ocasiones, excesivamente básico, pero la potencia de los topes de gama se han disparado, y lo peor es que en la mayor parte de las ocasiones, no por atender a una demanda, sino que por motivos de imagen y competencia.

Cuál es la consecuencia de todo esto??? Pues que luego, si un fabricante lanza al mercado un vehículo que por tamaño, potencia, precio, equipamiento y calidad se sitúa dentro de la media, pues que es un auténtico fracaso y no abandona las últimas posiciones de cifra de ventas en toda su vida comercial, como le ha pasado al Fiat Bravo, que desde mi punto de vista, es un coche de tamaño, amplitud y maletero correctos, con una acertada oferta mecánica con propulsores gasolina y diésel que oscilan entre los 95 y los 165cv, con posibilidad de cambio pilotado y con un equipamiento interesante,  y encima, a precios solidarios… pero que no ha triunfado!!! Quizás los “errores” de este haya sido no tener unas campañas de publicidad como las del Citroën C4, no tener tantos puntos de asistencia como Seat o Renault, no ser tan feo como un Ford Focus, o no tener el precio desorbitado del BMW 1. Claro, que quizás el error no sea del coche, sino de los compradores…

Esta meditación, es tan válida para los coches, como para cuando compramos una lavadora, unos tejanos, un apartamento o un bote de colonia… Mientras que no seamos capaz de pensar con la cabeza, siempre habrá un comercial dispuestos a sacarnos todo nuestro dinero!!!

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